19 de abril de 2025
Los tenebrosos detalles del accionar de la banda que seducía hombres, los secuestraba y luego los torturaba para filmarlos
El Juzgado de menores N.º 1 procesó a toda la banda por delitos que pueden llegar a los 20 años de prisión
El modus operandi era siempre el mismo. La joven mayor de edad contactaba a un hombre a través de la app de citas “OkCupid†y comenzaba una charla, que luego seguÃa en WhatsApp. Finalmente, lo citaba en un departamento de alquiler temporario y, cuando la vÃctima estaba en el interior, aparecÃan los cuatro hombres que completaban la banda para atacarlo.
Todo esto lo transmitÃan en vivo mediante la aplicación Kick. La excusa era que el hombre era un supuesto abusador de menores, algo que, según siempre el documento judicial, no era asÃ.
El primer caso con el que cuenta la justicia sucedió el 3 de marzo, tal como adelantó Infobae. Según el detalle de lo sucedido allÃ, cuando el hombre se encontró indefenso adentro del departamento frente a sus agresores, Maldonado le puso pegamento en sus manos y se las juntó en forma de rezo, luego lo hizo arrodillar y le dijo “ahora sos polloâ€. “Posterior a eso, le acercaron una botella de plástico de un litro y medio lleno de orina y lo obligaron a tomársela de forma ininterrumpidaâ€, expresa el escrito.“El damnificado continuó recibiendo todo tipo de insultos y humillaciones por parte de Maldonado, quien además le advirtió que defecarÃa en un recipiente y luego se lo harÃa comer. Efectivamente, Maldonado se retiró de ese ambiente y regresó minutos después con el mismo recipiente que contenÃa materia fecal. Luego obligó mediante gritos, insultos y amenazas a la vÃctima a que la comiera, dándosela él mismo en la boca con una cuchara mientras lo humillaba “haciendo el avioncitoâ€. Además, lo obligaba a que manifestara que “estaba ricaâ€.
Maldonado, luego, y valiéndose de la misma cuchara, “untó el resto de la materia fecal por el rostro y la cabeza del damnificado, que continuaba con sus manos pegadasâ€, dice el documento al que accedió este medio en una de sus partes.Para finalizar esta parte de las torturas, tiraron a la vÃctima al piso, le levantaron la remera, y le dispararon con una arma de balines. Luego, le vaciaron en la cabeza un balde con escombros. Posterior a eso, le cortaron el pelo y lo obligaron a comérselo junto a salsa picante. En ese estado, le exigieron que se arrodille frente a ellos y les contara chistes que los hicieran reÃr, cante el himno y el “pollito pÃoâ€.
El infierno que estaba viviendo la vÃctima acaba de comenzar. Es que, antes de liberarlo, lo obligaron a desbloquear su teléfono celular y expusieron ante las personas que estaban viendo el vivo sus fotos, contactos y conversaciones. Esto llevó a que una de las personas que estaba viendo el vivo, y no pertenecÃa a la banda, se comunique con la hermana de la vÃctima y le exigiera el pago de $75.000 para no difundir supuestos videos.“El accionar cruel, inhumano y degradante descrito, fue realizado en reiteradas oportunidades por los imputados, quienes captan a sus vÃctimas valiéndose de las fotografÃas de Rivarolaâ€, dice el escrito firmado por el juez Cristian Von Leers, quien realizó la investigación junto a la secretarÃa N.º 3 comandada por el doctor Rodrigo Lozano y la brigada de la Comuna 5 de la PolicÃa de la Ciudad.
“Debà iniciar un tratamiento psicológico y psiquiátrico por los trastornos que me quedaron. Estoy tomando antidepresivos porque me cuesta mucho dormir. Tengo pesadillas. Sigo con mucho miedo y mucha vergüenza por el escrache social. Muchas amistades se alejaron, laboralmente me destruyó. Tuve que abandonar proyectos. Hubo gente que se contactó con la empresa en la que trabajo y les enviaron el video >Y agregó: “En cuanto pueda, a mediados de abril, me voy a ir a Colombia, donde reside parte de mi familia. Actualmente, estoy saliendo poco y nada. Solo a pasear a mi perro. Lamentablemente, dañaron mi imagen no solo en Argentina, sino en el exteriorâ€.
Todo esto los puede llevar a más de 20 años de prisión. Solo por el hecho de “generar contenido†como ellos mismos confesaron en indagatoria.
