22 de abril de 2025
La historia detrás de la foto de Bergoglio en la Línea A del subte: “Entró y se sentó como un pasajero más”
La imagen fue tomada en 2008 por el fotoperiodista Pablo Leguizamón, pero permaneció inédita durante cinco años, hasta que el arzobispo de Buenos Aires fue elegido Papa. En charla con Infobae, el autor de la postal revela anécdotas y detalles del momento en que la captó
“No fue una foto que saqué porque sÃ: tenÃa una búsqueda periodÃstica. Mostraba algo que no era lo esperable. Cualquiera en el lugar de Bergoglio se hubiera subido a un auto. Me parecÃa importante que se conociera esa faceta de tipo ‘accesible’ que tenÃaâ€, dice. Y agrega: “Después me interesé un poco más en su carrera y supe que venÃa de la orden religiosa de los Jesuitas y llevaba una forma de vida austera, muy cercana a lo social y a lo humanoâ€.
Para entonces, Leguizamón vivÃa en el barrio porteño de Villa del Parque y estaba medio contrariado con la profesión. “Cuando la foto empezó a aparecer por todos lados, yo estaba pensando cómo pagar el alquiler. Fue un momento raro: todos me felicitaban, pero yo estaba arruinado económicamente y no sabÃa cómo iba a seguir. Lo vivà como un llamado. Algo superior que me decÃa: ‘Seguà dedicándote a esto’. Fue una señalâ€, asegura hoy.Leguizamón lo atribuye también a una forma de entender el oficio: “Como fotoperiodista, cuando uno va a una nota, tiene que ir con información. Si hay alguien relevante, haciendo algo que no es lo esperable, esa imagen gana peso. En ese momento, yo me manejé desde ese lugar. A las notas siempre hay que llegar antes e irse después. No podés ir a buscar lo que están buscando todos. Y si todos están buscando lo mismo, tenés que cambiar el ánguloâ€.
—¿Qué más recordás del dÃa en que le sacaste la foto?—¿Lo llamaste por el nombre para que mire a cámara?
—No. Fue un segundo. La mayor parte del tiempo estaba mirando al hombre que estaba sentado al lado de él, con quien conversaba. Es más, recuerdo que no miraba para adelante. Miró unos segundos y ahà fue que le hice la imagen. Por el ángulo y la pose quedó medio épica. Algunos dicen: “Es un gesto napoleónicoâ€. Otros: “A mà me parece que es un santoâ€.—En su momento hablé con gente que estaba cerca del cÃrculo de él y me dijeron que estaba en conocimiento de esta imagen. Pero nunca busqué acercarme a él. Si vos mirás las imágenes mÃas, hay muchas que están relacionadas con la pandemia. Visualmente, estoy más cerca de del punk rock que de la Iglesia. Sin embargo, no soy un cerrado. Considero que lo que hizo el Papa fue importante. Es una persona que, dentro de una estructura conservadora como la de la Iglesia, representó un ala un poco más moderada y progresista. Su figura va a quedar en la historia como un representante de la argentinidad, equiparable a Maradona, Favaloro y Gardel.
—¿Qué te genera que esta imagen esté dando la vuelta al mundo por segunda vez?Hace once años, Pablo Leguizamón dejó Buenos Aires y se instaló en Viedma, RÃo Negro, por una decisión de pareja. Llegó con la idea de trabajar “de lo que fueraâ€, pero terminó haciendo lo que ama: fotografÃa periodÃstica. Hoy colabora con el diario de RÃo Negro y dirige RÃo Negro en fotos, un medio digital enfocado en el fotoperiodismo. También realiza tareas institucionales, aunque —dice— su norte sigue siendo el mismo: contar desde la imagen.
“Cuando pasan estas cosas, pienso: ‘Bueno, estuve bien en lo que hice’. El direccionamiento fue el correcto, aunque muchas veces haya más para perder que para ganar. Esto no funciona desde la razón, funciona desde lo que te atraviesa. Cuando hacés las cosas desde ese lugar, no te equivocás. A veces el resultado no aparece enseguida, aparece con el tiempo. Y esa corrida detrás de Bergoglio, con la mochila trabada en el molinete, valió la pena. Si no, esta charla no estarÃa sucediendoâ€.—Entramos varios colegas al vagón, asà que hay un par de imágenes más dando vueltas. A algunos autores los conozco, a otros no. Pero creo que la que trascendió fue la mÃa, por el gesto.
Tras la viralización de la foto, Pablo Piserchia —empleado de MetrovÃas y miembro de la Asociación Amigos del TranvÃa— emprendió una búsqueda personal para identificar el vagón exacto en el que viajó el entonces arzobispo Bergoglio. Según contó ClarÃn, el hombre recorrió los 99 coches retirados de servicio en 2013 y, tras una minuciosa comparación de detalles visibles en la imagen, determinó que se trataba del vagón número 33.En 2014, Piserchia construyó una réplica artesanal del vagón y viajó con su esposa a Roma para entregársela personalmente al Papa. El encuentro tuvo lugar en la Plaza San Pedro. “Le di la caja con la maqueta y un folleto explicativo. Cuando se la mostré, le dije: ‘En este tren usted viajaba al centro’. Nos dimos la mano. Fue un momento inolvidableâ€, relató.
