El peronismo está roto y lo saben todos. Incluso, lo asumen. Pero la necesidad de dar una pelea electoral digna ante Javier Milei, los empujó a buscar acuerdo sin sustento. La relación polÃtica y personal de Axel Kicillof y Máximo Kirchner es mala. Y seguirá siendo mala después de hoy. Es difÃcil generar consensos con niveles de desconfianza tan altos y sin una identidad concreta que los mixture.
“Entre las 19 y las 22 estaba todo rotoâ€, aseguró un dirigente que estuvo inmiscuido en la caótica negociación que se dio en la Gobernación. En medio de un enfrentamiento feroz, Sergio Massa se colocó en el rol de equilibrista y trató de evitar que todo vuele por los aires. Era el único que no estaba inmerso en una relación polÃtica que parece no tener vuelta atrás.
Cuando el reloj marcó las 19, Carlos Bianco envió un mensaje a los intendentes pidiéndoles que se alisten para la guerra. Todos a armar listas nuevas en sus municipios y a trabajar sobre el armado de las listas seccionales.
“Mandamos armar en todos lados, si no aceptan las condiciones plasmadas en el acuerdo, rompemosâ€, le aseguró un intendente del conurbano a Infobae, unos minutos después de las 21. Luego llegó un mensaje de resistencia contra lo que describÃa como un avanzanda cristinista: “Pretenden definir todo. Axel se plantóâ€.Casi sobre la medianoche, un intendente del interior blanqueó su preocupación. “A esta hora, no hay acuerdoâ€, se sinceró. La cronologÃa del desacuerdo desnudó la debilidad de la tregua peronista. Nunca existió una vocación de unidad legÃtima y entonces los cristinistas y los kicillofistas aceleraron a fondo. Esperaron hasta el final que el otro doble para no chocar de frente.
Nada parece más absurdo para el peronismo que las listas se terminen de cerrar el DÃa del Amigo. En el medio de amenazas de fractura, acusaciones cruzadas sobre la responsabilidad de cerrar y múltiples enojos por un acuerdo forzoso que elevó la temperatura de una lista larga de dirigentes que deambularon por los pasillos de la Gobernación durante todo el sábado y las primeras horas del domingo.“¿Se rompe? ¿Hay que armar?“. La pregunta giró por muchos WhatsApp peronistas en la noche del sábado. Después empezaron a acumularse nombres propios en hipótesis subterráneas. Federico Achával, Verónica Magario, Gabriel Katopodis y Mariano Cascallares.
“Están vetando nombresâ€, sentenciaron en la Gobernación respecto al accionar del camporismo, que tuvo a la intendenta de Quilmes, Mayra Mendoza, como principal interlocutora en la negociación de ayer. “Se va a cerrarâ€, relativizaron en el cristinismo cada vez que la presión subÃa en La Plata.El peronismo bonaerense atraviesa una etapa de crisis que supera el cierre de listas. No hay conducción polÃtica. Hay sectores asociados o enemistados que conviven bajo el mismo techo, pero que tienen ganas de separarse. Como no se animan a hacerlo, intentan imponerse condiciones y que gane el más fuerte. Cada uno, claro está, tiene sus argumentos para creer considerar que tiene la razón.Cinco minutos antes de las 3 de la mañana, voces importantes en la negociación le confirmaron a Infobae que se habÃa cerrado una lista unificada con Gabriel Katopodis al frente de la primera sección electoral y Verónica Magario como cabeza de la tercera. Dos nombres que habÃa impulsado el gobernador y que no habÃan tenido consenso durante la tarde.
A las 5 de la mañana, Infobae confirmó el resto de las “cabezas de listaâ€: Diego Nanni (Segunda), Diego Videla (Cuarta), Fernanda Raverta (Quinta), Alejandro Di Chiara (Sexta), MarÃa Inés laurini (Séptima) y Ariel Archanco (Octava).
En principio, parece ser una batalla polÃtica ganada por Kicillof. Al menos, respecto a las figuras que estarán en la cabeza de las dos secciones más importantes. Con el correr de las horas se conocerá qué cantidad de legisladores “entrables†tendrá cada uno. Y ahà la cuenta será más clara. Hay unidad aunque adentro del cascarón todo esté roto.