31 de enero de 2026
Cómo se origina y calienta el viento solar: claves de un fenómeno que impacta en la Tierra

Datos obtenidos durante el mayor acercamiento de una sonda de la NASA permiten medir procesos en la atmósfera de nuestra estrella y mejorar la predicción del clima espacial
A pesar de su importancia, su origen y su calentamiento todavía guardaban incógnitas clave. Ahora, nuevas mediciones obtenidas por la Un equipo de investigación liderado por la Universidad de Arizona analizó datos recolectados durante el mayor acercamiento de la sonda al Sol y logró medir con un nivel de detalle inédito la dinámica de la capa de gas caliente donde nace el viento solar.
Los resultados, “Una de las cosas que nos preocupa como sociedad tecnológicamente avanzada es el impacto que el Sol, la estrella con la que vivimos, tiene en nosotros”, explicó Kristopher Klein, profesor asociado del Laboratorio Lunar y Planetario de la Universidad de Alberta y líder del estudio. La investigación conecta procesos físicos microscópicos con efectos macroscópicos que llegan hasta la Tierra.Durante eventos extremos como las eyecciones de masa coronal, el Sol expulsa enormes cantidades de partículas cargadas y energía al espacio.“Si podemos comprender mejor la atmósfera del Sol a través de la cual se mueven estas partículas energéticas, mejoraremos nuestra capacidad de pronosticar cómo estas erupciones del Sol se propagarán realmente a través del sistema solar y eventualmente golpearán y posiblemente impactarán la Tierra”, señaló Klein.
Aunque el Sol carece de una superficie sólida, los científicos describen su estructura a partir de capas bien diferenciadas. En el núcleo, la fusión nuclear convierte hidrógeno en helio y libera la energía que alimenta toda la actividad solar. Por encima se extienden varias capas, entre ellas la fotosfera visible, donde aparecen las manchas solares, y la cromosfera, una región delgada y turbulenta desde la cual surgen las erupciones.Más allá se encuentra la corona, una envoltura difusa de plasma que solo se vuelve visible durante los eclipses totales de Sol. Esta región plantea uno de los grandes enigmas de la física solar. A medida que el plasma asciende desde el interior, su temperatura desciende desde millones de grados hasta unos 10.000 grados Fahrenheit en la fotosfera. Sin embargo, en la corona la temperatura vuelve a aumentar y supera los dos millones de grados.La sonda solar Parker, lanzada en 2018, cambió ese panorama. Gracias a una trayectoria que incluye siete asistencias gravitatorias con Venus, la nave se internó más que ninguna otra misión en la atmósfera solar. En la Nochebuena de 2024 alcanzó su mayor acercamiento, a apenas 3,8 millones de millas de la superficie del Sol.
“Sabemos que existe un calor constante que se incorpora al viento solar y queremos entender qué mecanismos son los que realmente provocan ese calentamiento”, afirmó Klein. Las nuevas observaciones permiten pasar de modelos simplificados a descripciones basadas en datos reales.
Los resultados muestran que el viento solar no se comporta como un gas común. Tal como detallaron los científicos en el artículo:
El equipo analizó datos de uno de los instrumentos de plasma de Parker, capaz de medir el viento solar a distancias de hasta siete millones de kilómetros de la superficie solar. En esa región, las estructuras de desequilibrio aparecen con frecuencia y producen efectos diversos.
“Consideramos ejemplos de estos cambios utilizando mediciones de uno de los instrumentos de plasma de la sonda solar Parker, que mide el viento solar a una distancia de hasta 7 millones de kilómetros de la superficie del Sol, donde se observan con frecuencia estructuras de velocidad de desequilibrio. En ocasiones, estas estructuras permiten que las ondas se propaguen más lejos antes de amortiguarse o modifican la distribución de la energía derivada de la amortiguación entre las poblaciones de partículas cargadas. En otros casos, las estructuras de desequilibrio potencian la emisión de ondas. Nuestros hallazgos resaltan la importancia de realizar análisis sofisticados del calentamiento y las inestabilidades en los sistemas de plasma caliente de nuestro sistema solar y del universo”, sostuvieron.Gracias a ALPS, los investigadores identificaron cómo cambia el calentamiento a medida que las partículas se alejan del Sol. En el punto donde nace el viento solar, las partículas comienzan a enfriarse, aunque a un ritmo mucho más lento de lo esperado para un gas en expansión. Ese fenómeno, conocido como amortiguamiento, representa otro misterio que las nuevas mediciones ayudan a delimitar.
“Si podemos comprender la amortiguación del viento solar, entonces podremos aplicar ese conocimiento sobre la disipación de energía a cosas como el gas interestelar, los discos de acreción alrededor de los agujeros negros, las estrellas de neutrones y otros objetos astrofísicos”.
Más allá de su valor teórico, estos avances fortalecen la capacidad de anticipar el clima espacial. Al entender mejor cómo se acelera y se calienta el viento solar en sus primeros millones de kilómetros, los científicos pueden mejorar los modelos que predicen la llegada de tormentas solares a la Tierra.Con estas observaciones directas, la frontera invisible donde nace el viento solar comienza, por fin, a volverse visible para la ciencia.
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