Carnicer destacó que solo en hidrocarburos, el año pasado, la Argentina registró un saldo positivo cercano a los USD 5.000 millones, un cambio significativo frente a los años anteriores, cuando la balanza comercial energética acumuló resultados negativos. En ese marco, definió a la energÃa como un “ordenador económico†para el paÃs y resaltó su papel en la mejora de la balanza comercial y en el fortalecimiento del desarrollo productivo.
La decisión de instalar puertos de exportación en la provincia de RÃo Negro, en lugar de concentrarlos en la provincia de Buenos Aires, también forma parte de esta estrategia. Según Carnicer, la medida amplÃa la participación de otras provincias en la riqueza generada por Vaca Muerta, uno de los principales polos de producción de hidrocarburos del paÃs.
La Argentina también posee capacidades relevantes en energÃa nuclear, aunque durante décadas la tecnologÃa quedó relegada. Carnicer señaló que revalorizar el plan nuclear argentino resulta estratégico. En particular, mencionó el desarrollo de reactores nucleares de pequeña potencia, tecnologÃa que se impulsa actualmente en Estados Unidos y Europa, con ejemplos como Francia. Esto demuestra la necesidad de diversificar la matriz energética y adoptar enfoques pragmáticos.
El impacto de los conflictos bélicos en el abastecimiento energético mundial también fue un punto central del análisis. Carnicer señaló que guerras prolongadas modifican completamente la logÃstica global, encarecen el transporte marÃtimo y alteran la productividad energética. En ese contexto, los paÃses productores confiables y con capacidad exportadora pueden mejorar su posicionamiento en el mercado internacional.
En paralelo, la producción de petróleo en Argentina superó los 900.000 barriles diarios, frente a los 500.000 de hace tres años. Este aumento refuerza la posición del paÃs como productor confiable y le permite aprovechar precios más altos del crudo, incluso en un contexto internacional marcado por conflictos.
Los contratos de exportación de GNL que se negocian se orientan a paÃses como Alemania, dentro de proyectos impulsados por empresas como Southern Energy, con horizonte en 2027. Estos acuerdos buscan posicionar a Argentina como un actor confiable en la oferta global de energÃa, aprovechando tanto la demanda creciente como la necesidad de diversificar proveedores fuera de zonas de conflicto.