6 de abril de 2026
Procesaron a Marcelo Porcel por los abusos sexuales a alumnos del colegio Palermo Chico
El empresario está acusado de someter a 10 víctimas. La Justicia dispuso la prohibición de su salida del país y le embargó 112 millones de pesos, pero seguirá en libertad
El empresario Marcelo Porcel fue procesado este lunes en la causa que lo investiga por abusar sexualmente a 10 alumnos del colegio Palermo Chico.
En la resolución a la que accedió Infobae, Porcel fue sindicado como autor penalmente responsable de los delitos de abuso sexual gravemente ultrajante agravado por haber sido cometido contra menores de trece años y aprovechando la situación de guarda.
Porcel también fue imputado por el delito de corrupción de menores y por producción de material de abuso sexual infantil. En ese sentido, se dispuso la prohibición de su salida del país y le embargó 112 millones de pesos, pero seguirá en libertad.
"Los abusos concurren en forma ideal con el delito de corrupcion de menores de 13 años en al menos 10 oportunidades en concurso ideal con la producción de representaciones de un menos de 18 años de sus partes genitales con fines predominantemente sexuales", detalla el documento.
Marcelo Porcel, de 51 años y asistido por el abogado Roberto Rallin, es un empresario reconocido en el rubro inmobiliario y agropecuario. La investigación judicial lo ubica como responsable de delitos cometidos contra compañeros de clase de su propio hijo, todos alumnos del Colegio Palermo Chico. Las familias de los menores presentaron al menos 10 denuncias en las que narran encuentros en casas y oficinas de Porcel, donde habría incitado a los adolescentes a consumir alcohol y participar de apuestas en línea.
El expediente se inició el 5 de julio de 2024, bajo la órbita del Juzgado Nacional en lo Criminal y Correccional N°50, a cargo de Carlos Manuel Bruniard, con la intervención del fiscal Pablo Turano. El abogado de los damnificados, Pablo Hawlena Gianotti, solicitó la detención del empresario de 51 años.
Los lugares señalados en la causa incluyen el domicilio familiar de Porcel en Palermo, un departamento vacío propiedad de su madre en la Torre Le Parc, Puerto Madero, y sus oficinas. Entre las pruebas más relevantes, el peritaje realizado sobre el teléfono móvil de Porcel permitió encontrar fotos de amigos de sus hijos desnudos, además de mensajes que refuerzan la acusación.
El procesamiento de Marcelo Porcel se produce en un contexto familiar y empresarial de alto perfil. Es hijo de Néstor Porcel, uno de los creadores de Argencard, una de las primeras tarjetas de crédito del país, fundada en los años 60 por un grupo de comerciantes de Liniers. Antes de la llegada de las marcas internacionales, Argencard había ganado una posición dominante en el mercado local de medios de pago, hasta que, en 1994, los socios italianos vendieron su participación y, en 1995, la compañía transfirió el 56% de sus acciones al Exxel Group, en una operación valuada en 80 millones de dólares. En 2006, el grupo obtuvo 240 millones de dólares al vender su parte a First International Data.
En su perfil profesional, Porcel figura como presidente de Campazu S.A., compañía agrícola y ganadera que desde hace más de veinte años desarrolla actividades en producción de leche bovina, cría de ganado, cultivos de trigo, girasol, soja y maíz, invernada de ganado bovino y venta mayorista en comisión o consignación. Desde mayo de 2019, la firma incorporó la producción de leche bubalina, cría de búfalos, producción de semen y ventas inmobiliarias rurales.
Los hechos denunciados ocurrieron entre dos y tres años atrás, y la situación se hizo pública cuando los padres de los alumnos, tras conocer los relatos, comenzaron a limitar la participación de sus hijos en encuentros organizados por el empresario. Este cambio derivó en la presentación formal de las denuncias en 2024. El fiscal Turano solicitó la indagatoria de Porcel, aunque la incorporación de un nuevo denunciante postergó la fecha de citación por parte del juez Bruniard.
Hay que recordar que, desde el inicio de la causa, el juez Bruniard le impuso al imputado una restricción de 300 metros con las víctimas, con el Colegio Palermo Chico y con el club GEBA, donde los chicos hacen deporte.
Además, el magistrado ordenó allanar las propiedades y la oficina del empresario y secuestrarle las computadoras y los celulares. Y en dos teléfonos los peritos hallaron tres imágenes clave: un chico duchándose y otro en calzoncillos frente a una cama, como cambiándose. Dos de esas fotos fueron reconocidas por uno de los denunciantes y por sus padres.
