13 de abril de 2026
Liliana Parodi es "chica silver": su rol como vocera de la generación +50, los desafíos y el lugar que ocupan en el tejido social
Al cerrar su etapa televisiva, la periodista buscaba nuevos contenidos y experiencias cuando se topó con el concepto "silver" y descubrió que ella misma era paradigma de esa generación activa que produce, consume y que, al cerrar la relación de dependencia, desea explorar otras aristas del mercado. Así nació un capítulo en el que difunde los escenarios posibles frente a la nueva longevidad y los cambios estructurales de la sociedad
"¡Ah, entonces yo soy silver!", dijo Liliana Parodi cuando, en una actividad del 40+ League —una comunidad impulsada por Adrián Herzkovich que reúne a profesionales +40 que buscan "reinventar su futuro laboral", como define su sitio web—, se cruzó con Andrea Falcone, abogada y divulgadora, especializada en economía silver, longevidad y cambio demográfico. Ellas se conocían: Falcone había trabajado en columnas televisivas de programas producidos por Parodi.
—Entonces me empieza a hablar de la no sé qué silver. Cuando me dijo la qué sé yo qué "silver", yo no entendí qué me quería decir. Y me dice: "Liliana, el color de las canas. Plateado: generación silver". Esa conversación derivó en la invitación al Silver Economy Forum [N. de la R.: un evento que convoca a gobiernos, empresas y sociedad civil para pensar las nuevas posibilidades de una sociedad en proceso de cambio y envejecimiento] como speaker, porque lo llevaba puesto: yo soy de esa generación. Ahí dije: "¡Ah, entonces yo soy silver!". Porque empecé a ver a partir de qué edad uno podía llamarse de la generación silver.
Liliana Parodi —consultora y experta en medios y comunicación estratégica; especialista en imagen, contenidos y posicionamiento de marca; entrenadora de líderes de alto impacto— había pasado treinta y tres años en el canal América. Una vida dentro de una corporación que le permitió explorar secciones, áreas y formatos. Donde integró equipos y también los lideró. Donde hizo radio, televisión, televisión abierta y ocupó gerencias: de producción, de noticias, de programación. Fue la creadora de ciclos de éxito, como Intratables, y estuvo a cargo de otros como Dia D, CQC, Cha-Cha-Cha, Animales Sueltos, Movete, Intrusos, América Noticias, La Biblia y el Calefón, y la lista sigue. Una carrera resplandeciente, llena de brillo —"interesante", dirá ella— detrás de cámara.
—Ahí tuve todas las oportunidades. Pero un día se cierran.
Cuando ese día llegó, Parodi pasaba los 60. No pensó ni por un segundo en quedarse en su casa mirando series. O, mejor dicho, no pensó ni por un segundo en hacer solo eso. No estaba acostumbrada ni dispuesta a la pasividad.
—Dije: "Bueno, ¿ahora qué hago conmigo?" y empecé a moverme. Porque vos tenés que empezar de nuevo o seguir con lo que tenés o ver qué pasa en el mundo, si es que querés volver a trabajar o, mejor dicho, seguir trabajando. En ese camino comencé a tomar clases para seguir aprendiendo. Lo hice porque me nacía, porque yo no me pensaba quedar sentada en mi casa ni mucho menos. Entonces empecé a estudiar, a conocer a otras personas, porque cuando uno está en una corporación o en una industria durante muchos años, lo más seguro es que estés hablando siempre con las mismas personas. Ahí apareció la palabra networking, los cursos y maestrías en UCEMA [la Universidad del Centro de Estudios Macroeconómicos de Argentina] y las charlas con Adrián Herzkovich y fui conociendo a otra gente que hacía otras cosas en otras industrias.
En eso estaba cuando se reencontró con Falcone y le abrió la puerta a un nuevo mundo o, más bien, le puso palabras y conceptos a un mundo por el que ella ya transitaba, del que ya era usuaria.
—Ella me dice: "Bueno, tenés que abrir el congreso" [el Silver Economy Forum]. Y yo me puse en el lugar de recién salida de una corporación, en el proceso de reinvención profesional, de volver a estar en el mercado laboral o de emprender. Hago todo el speech y le digo: "Bueno, me acabo de dar cuenta de que soy una chica silver". Y ahí nació "Chica silver", porque empecé a tomar maneras amables de llamarnos y dejé de decir "tercera edad, jubilado, retirado, persona grande, vejez".
Parodi dice que las palabras no tienen la culpa, que el problema son los sesgos que arrastran. Y fue eso lo que hizo que buscara otros conceptos, otros modos de nombrar a las personas que atraviesan una etapa que también es novedosa para el mundo: la de la nueva longevidad. "No para ponerle romanticismo", se apura, aclara. Sino porque las palabras —lo sabe, lo sabemos quienes hacemos de comunicar nuestra vida— construyen realidades.
—En las conversaciones en las que yo había estado, antes de que hablara con Andrea Falcone, inclusive, en unos artículos que había leído del doctor Alexandre Kalache, que es el médico brasilero que habla de esta temática hace muchos años, él dice que la gran revolución de este siglo es que vamos a vivir 100 años. Entonces, los 50 son la mitad de la vida. En el Silver Economy Forum de Argentina determinamos que a partir de los 50 las personas se pueden considerar de la generación silver —y yo ahora le di, además, otra denominación—. [A partir de ese momento] empezamos a hablar y a transitar esa etapa que yo llamo activa: que consume, que produce, que crea, que vive. Y todavía estamos en el proceso de prepararnos aún más para la etapa "Silver senior", como le digo yo, porque las dividí en tres momentos. Hice esto porque una mujer de 50 o 52, 53, me decía: "Liliana, yo no soy silver". Entonces lo pensé así: "Silver junior", a partir de los 50, es la primera etapa, como si estuvieras en el jardín de infantes, en la escuela primaria, de la otra parte de la vida. Después de los 60, o más o menos por ahí, hasta los 80, podés ser un "Silver teen", como yo, y estás en el colegio secundario, en la universidad. Y después de los 80 sos un "Silver senior" que ya tiene todos los títulos. Igual no me gusta ponerlo en términos de fechas, es como uno se siente: "Che, estoy en la primera etapa: Silver junior; en la segunda etapa, Silver teen; en la tercera etapa, Silver senior". Fui tratando de encontrarle maneras amables para que más personas se sintieran involucradas y pudieran asimilarlo como una parte positiva de nuestra generación.
La extensión de la vida —como la prolongación o el desplazamiento de las diferentes etapas vitales antes esquemáticamente estructuradas en momentos y edades más o menos fijas— trae consigo cambios y desafíos. Y suma una etapa más. Para la cual —dice Parodi, dicen quienes estudian estos cambios— hay que planificar y prepararse desde temprano.
—El rol que yo tomé en esta nueva etapa como "Chica silver", dentro de todas las otras cosas que hago, es el de predicar, narrar, abrir camino a esta historia que no empezó ahora, sucede hace varios años, pero ahora es tan visible que es necesario contarla. ¿Para qué? Para los que ya están ahí y para los que todavía nos quedan años y también para los jóvenes. Porque si tenés que vivir 100 años, tenés que preparar a esa persona que vas a ser a los 80 o a los 90. La tenés que cuidar desde antes, en todos los sentidos: en salud, en finanzas, en familia, en acompañamiento. Porque la vida va a ser muy extensa. A qué me refiero cuando digo que la idea no es romantizar: si nosotros no prevemos eso ahora, desde los jóvenes, es posible que tengamos en el futuro muchas personas longevas pero dependientes y lo que pretendo con esta historia tan simpática de la Chica silver, lo que se busca, es que haya menos personas dependientes en el momento de llegar a la etapa Silver senior. Entonces es un trabajo que hay que hacer desde temprano. Yo se lo digo a los jóvenes, además de a la gente de mi generación. La gente de mi generación tiene menos tiempo de resolver esos años que le vienen si no fueron previsores antes. Entonces, empiezo a desandar camino y me transformo en speaker del tema de la generación plateada, empiezo a trabajar con especialistas en cada una de las temáticas, a conocer. A volcar esta información en conferencias, en charlas, en presentaciones y en las redes sociales. Así esto va tomando una dimensión enorme. Desde ese lugar tomé esta posta y digo: bueno, yo voy contando como los predicadores de la edad media. ¡Solo me falta el laúd! Me parece que eso es lo que me toca. Y con esta consigna supersimpática, positiva, de la parte activa de nuestra generación, pero también advirtiendo que si eso no se tiene en cuenta a nivel de políticas públicas, de organizaciones, de periodismo y empresas, puede haber mucha gente vulnerable en el futuro.
Parodi cuenta una anécdota para ilustrar el desplazamiento de las etapas de la vida y cómo define el concepto que sintetiza el tema que estudia y divulga: narra cómo fue explicarle a Milo Lockett, en tres minutos y por teléfono, lo que implica ser silver, cómo funciona y a quiénes impacta, para que el artista lo plasmara en una remera que identificara a esa generación.
—"¿A qué edad tuviste a tus últimos hijitos?" —le dije—. "Y… tenía 51, 52". "¡Sos un papá silver! Vas a trabajar hasta más de los 70 para que los chicos estudien, vayan a una universidad". Eso era impensado antes o sucedía pero en pocas familias. Ahora está extendido o porque las personas deciden tener hijos después de los 40 o porque hay una segunda familia o por lo que sea. También hay mamis que si bien no son silver, porque tienen 40, 40 y pico, sí van a ser mamás silver de adolescentes. Ese corrimiento, esa caída en la natalidad y el aumento en la expectativa de vida tiene que ponerse en sintonía con el mundo, porque el mundo viene así, entonces tenemos que tratar de resolverlo: no porque tengamos más personas de edad madura o de más edad, el mundo tiene que que darse vuelta y ese es el trabajo, la narrativa, lo que yo quiero contar. Y me parece que como lo llevo puesto, entonces experimento en mí esto de cómo avanzar.
—Uno de los mayores desafíos en la planificación de esa etapa, en la actualidad, es el plano económico. El sistema previsional implosiona e históricamente en el país son pocas las personas que tienen jubilaciones de las que pueden vivir. ¿Qué pensás que se puede hacer frente a eso?
—Para mí la parte económica era una obsesión, porque yo fui una niña pobre y no quería ser una mujer grande pobre. Entonces era muy obstinada respecto a la cantidad de horas de trabajo, a tratar de tener recursos, tener vivienda. Fui así en todas mis etapas, no es algo que me agarró ahora. Por lo cual me sorprende menos económicamente este momento; pero a nivel creativo y a nivel seguir estudiando y seguir ejerciendo mi profesión, lo que hice durante toda la vida, conociendo otras industrias: es lo que estoy haciendo. No me encanta ser autorreferencial pero es lo que puedo contar de mi generación, y a lo que estoy tratando que más personas tengan acceso. Ahora: yo tengo acceso y posibilidades porque tuve una vida profesional interesante, sí. Uno pretende que haya oportunidades para todos. Ahí necesitamos, como mencioné, las políticas públicas, las empresas, las organizaciones y los medios. Porque, por más buenas intenciones que tenga alguien, si no hay oportunidades va a ser difícil.
—Creo que la brecha se agranda para las mujeres en esa etapa, tanto por los sesgos que van de la mano del género y el envejecimiento como por la vieja estructura del mundo en la que la regla general era que las mujeres no trabajaran de manera remunerada. Son las que hoy rondan los 70, quizás, muchas de las que se dedicaron a criar y cuidar y otras que aún teniendo otras herramientas y experiencias tampoco tienen oportunidades ni jubilación que alcance.
—Fijate lo que sucede en los medios —hice un posteo en LinkedIn porque siempre tomo ejemplos silver de los medios, que somos los que estamos más expuestos—. Yo trabajaba con Georgina [Barbarossa] y con Carmen [Barbieri] cuando ellas tenían 42 años. Hacíamos Movete, en América. Eran mujeres, bueno, son mujeres artistas, actrices, divertidas, y llevaban adelante las mañanas de América. Después, durante muchos años, nos separamos: ellas no estaban en televisión. Aparentemente no estaban en televisión porque ya eran grandes. Porque ese sesgo de "ya sos grande para televisión" yo lo viví toda la vida como programadora, como liderada, como líder, como todo, no es que le saco el cuerpo a eso que pasó. Eso que pasó es que todo el tiempo buscás la juventud para los productos televisivos, para el producto que quieras. Que ellas estén en televisión abierta, liderando horarios prime, en este momento, significa que el mundo cambió. Y nadie le pidió en Telefe hoy el documento a Georgina, ni a Carmen el suyo que, a los 70 años, tienen un programa. Simplemente la vida fue llevando ahí. Y si vos hacés una foto de los conductores de la televisión vas a encontrar silver, silver, silver, silver: chicas, hombres, y está bien. Ahora vos me dirás: "El consumidor de televisión abierta también es silver". Y yo te digo: "Sí, ¿y cuál sería el problema?". Ya sé quién lo dijo: "La televisión la mira la gente grande", decía uno que yo conozco y que quiero un montón y tuvo el síndrome de Peter Pan, que es Mario Pergolini. Pero ahora se curó.
—Ahora está brillando en su programa.
—Porque se reinventó. Mario intentó ser el Mario de los jóvenes y ahora es el Mario de los jóvenes y de los grandes: es el Mario intergeneracional, que es lo que yo digo que debe ser. Él en su programa hace televisión para la gente de mi generación, que lo conocimos y que recorrimos el camino juntos, pero me lleva a veces personas que nosotros no conocemos, que son jóvenes artistas, músicos, que uno dice "¡guau!". Entonces, entre Rada, la columnista, hay una cosa intergeneracional impecable. Para eso hubo que renegar antes porque él decía que éramos grandes los que mirábamos televisión. Ese es un caso. Está el de Carmen y Georgina; y el de Mirtha, ni decirte. Moria el otro día dijo: "Soy silver generation" y yo morí de amor porque dije: "Si Moria dice eso, ya llegamos a todos los lugares a los que queremos llegar". Y el ejemplo que ponía en un posteo que hice en LinkedIn es el de Nelson Castro, que acaba de cumplir 71, y viste que él agarra la valija y va a cubrir a lugares impensados cuando podría estar sentado en el escritorio del noticiero. Sin embargo, lo hace. Y estudia para maestro de música y dirige a chicos, es una persona en reinvención constante cuando podría ser un conductor y quedarse ahí. Y hubo mucho en redes de (mal) humor sobre Nelson, como diciendo "está grande para hacer todo eso". Entonces lo puse como un mal ejemplo de humor porque el sesgo, como bien decís, todavía sigue. Todavía seguimos diciéndole a la gente "estás grande"; lo hacemos en chiste, pero creo que es lo que hay que cambiar e intentar justamente esta convivencia intergeneracional en los trabajos, en la vida, en la familia.
—Volviendo a los espacios y charlas que brindás alrededor de este tema, ¿notás que las personas interesadas en este tipo de propuestas son quienes están transitando diferentes momentos de la generación silver y quienes están llegando a esa etapa o también ves a personas más jóvenes, de repente, interesándose o preparándose para lo que viene?
—Las dos cosas. Las personas + 50 sienten como un relax frente a estos espacios, algo como: "¡Wow, encontré un lugar! Yo pertenezco a esa generación y tengo mucho por andar". Todo es una decisión individual, igual, ¿no? Después cada persona define si tiene ganas de quedarse en su casa una vez que termina su trabajo en relación de dependencia o si tiene ganas de emprender o de trabajar en una organización social o de cuidar a su familia. El tema es que el mundo te ofrezca oportunidades. Y encontré en las de mi generación, de 50 en adelante, mucha predisposición, una actitud de "qué bueno que está esto y qué buena esta conversación". Pero lo que más me sorprende es cuando le digo a la gente joven, a las chicas como vos, o más jóvenes aún: "¿Ustedes se pensaron de 80 años? ¿Qué van a hacer con las que van a ser a los 80 años a partir de hoy?". Eso las desafía porque es una pregunta que no están esperando. Y además llevan la conversación, cuando son personas jóvenes, a sus casas. Les digo: bueno, avisen en sus casas que son generación silver, que los silver estamos haciendo la revolución, que somos el 40% del consumo en el mundo. Y el mundo, las series, el mercado audiovisual, si bien también está segmentado, ahora se abre y los contenidos tratan de cosas intergeneracionales. Entonces, aunque no lo dicen, yo entiendo que están tratando de mostrar ese cambio. Porque estamos hablando de productos, ¿no? Lo mismo pasa con los viajes, con productos de primera necesidad, con autos, con lo que quieras. Esa es la silver economy de la que yo hablo, la del marketing silver, la empleabilidad silver, el seguir aprendiendo, el cohousing, todo este movimiento.
—Es cierto que hay muchas tramas de series y películas que incluyen protagonistas o historias intergeneracionales, no lo había pensado de esa manera.
—Si vos te fijás, las películas y las series de Gastón Duprat y Mariano Cohn tienen de protagonistas a Francella, Brandoni, Deniro, Oscar Martínez… Quizás ellos ni se dan cuenta de esto que yo digo, que tienen actores silver, pero imaginate que la ven todos los públicos. O sea, no está dedicado a nosotros y sin embargo eso no pasaba años atrás. Mirá, en la película La tregua, que cumplió 50 años y fue la primera película argentina que llegó a los Oscar, trabajaban Héctor Alterio, Marilina Ross, Brandoni, Oscar Martínez y Ana María Picchio. Alterio hacía de una persona, según el libro de Benedetti en el que está basada, "grande". Un hombre que queda viudo y se enamora de su compañera de oficina, que era Ana Picchio. El "grande", siempre según el libro, tenía 49 años. Y eso pasó hace 50 años. Entonces los cambios con respecto a esto empezaron, te diría, durante la última parte del siglo pasado pero principalmente en este siglo. Lo que estoy tratando de decir es que todo cambió para mejor si es que nos organizamos para que sea para mejor, porque tampoco vamos a desconocer que después tenemos que tener una salud, un bienestar que nos acompañe, porque si no la longevidad no va a ser positiva. La salud mental, la salud física, las finanzas, la vivienda, tenemos que estar preparados. Y en función de eso es que estoy tratando de contar, de unir personas, proyectos, ideas, para que todo sea mejor para todos. Los chicos están re a tiempo. En cuanto a temas de salud y bienestar, ni hablar. Cuanto antes uno tenga una forma de ser preventivo con uno mismo, mejor. Lo mismo en la cuestión financiera o económica: cuanto antes empieces, mejor. Imaginate que el sistema previsional va a estar quebrado en todo el mundo, porque es imposible que un sistema soporte a la cantidad de personas que vamos a ser de una edad que haya que sostener. Entonces, o te sostenés desde antes o complementás o empezás de joven a prever eso y si después te toca algo del reparto que es para todos, genial, pero eso nunca va a ser para vivir como uno vive cuando está activo. Entonces, el tema es profundo y serio aunque yo lo trato de presentar de una forma simpática y cercana.
—Creo que quienes estamos entre los treinta y los cuarenta y todavía lo vemos como algo un poco lejano (ni hablar lo que están en los veintis), estamos tan ocupados en tratar de resolver el día a día, en un contexto complejo, que cuesta detenerse a pensar y a planear esa etapa de la vida. Pero de repente cuando tenés un segundo es algo que aparece en las conversaciones: "Che, me preocupa esto". Son cosas que empezamos a pensar de a poco. Y quizás debería estar presente desde temprano, hablarse desde los ámbitos educativos, incluso.
—Es que creo que tiene que venir desde la educación. En mi época había una libreta de ahorro, que creo que venía desde Sarmiento, entonces llegabas a la escuela y te daban unas estampillas y te quedaba como una cosa en la cabeza respecto al ahorro. Yo sé que el ahorro cambió y hoy uno hablaría de inversión. Pero imaginate si vos sos adolescente y empezás a guardar algo. Ahora, si nadie te lo explica… Las mujeres no hemos tenido educación financiera, los varones, en general, creo que tampoco. Ni educación financiera, ni previsional, ni información sobre el bienestar y la salud para el futuro. Yo creo que se va a tener que intervenir a partir de la educación de los jóvenes. Si los jóvenes empiezan a pensar en eso ahora, lo que tienen que preveer económicamente es menos. Porque tienen mucho más tiempo para juntar o hacer una inversión o lo que cada uno pueda. Y prepararse en cuanto a vivienda, en cuanto a salud, en cuanto a todo. Todos vivimos etapas difíciles. Yo tenía, te digo, esa obsesión de asegurarme el futuro, que creo que hizo la gran diferencia y supongo que hay mucha gente de mi edad en la misma situación. Los baby boomers, que son los de mi generación, son las personas que más dinero juntaron a lo largo de la historia de la humanidad, por el contexto histórico de recuperación después de las guerras y otras circunstancias. Entonces, hoy, además, somos un mercado muy requerido, porque hay gente que tiene dinero. Si bien no todos los baby boomers de Argentina lo tienen, es una característica a escala mundial.
—Cómo se llega a silver a nivel financiero es clave. La esperanza de vida incluso está muy ligada a las posibilidades económicas, a las condiciones que se tienen en ese momento y al poder adquisitivo.
—Lógico, eso es brutal. La expectativa de vida en Japón es aproximadamente de 84 años. La expectativa de vida en Somalia es de 54. Con eso ya te digo todo. En Buenos Aires la expectativa de vida en Recoleta no es la misma que en la zona sur. Entonces, los promedios de vida también tienen que ver con qué vida pudiste hacer en el lugar donde naciste, tu situación social, tu economía. Es tremendo cómo se nota la diferencia en este momento del mundo. Por darte un ejemplo más cercano: entre una favela de Río y la ciudad de Río hay 20 años de diferencia. Entonces, obviamente que la porción de personas que vive más años es, en su mayoría, la que ha tenido más posibilidades económicas, pero hay un montón de aspectos para empezar a abrir la cabeza y que cada uno vaya tomando la posición que le toca. Yo estoy en esa etapa de motivar: "Bueno, che, vamos, vení; ¿tenés 50, 55, 60? ¡Vamos a seguir trabajando, creando, siendo el agente de consumo que somos!". ¡Votamos! Somos gente que vota, así que si los políticos nos quieren dar bola, pueden hacerlo también. Es un tema en la agenda política. Fijate que Jorge Macri lo incluyó, es más, usó el término "silver" en su discurso, cuando asumió. Y nos invitó a dar unas charlas porque están incentivando en las empresas la empleabilidad +50, el Gobierno de la Ciudad está estudiando beneficios para esas empresas.
—Cada vez se habla más, también, de los beneficios del intercambio intergeneracional en empresas y de la retroalimentación en cuanto a herramientas y aprendizajes.
—Hay algunos papers que hablan de que los silver somos los que mejor le podemos hablar a la IA, que somos los que mejor prompts podemos hacer por la experiencia. ¡Así que ojo con nosotros y la IA! Pero en el caso de las empresas tampoco uno pretende que todas se queden con los silver porque en algún momento te tenés que retirar, o por edad o por lo que fuera, pero está bueno que preparemos a las personas antes, con cursos, con opciones, con la posibilidad de emprender. Uno no sale de una empresa sabiendo cómo ser emprendedor, por ejemplo, o cómo hacer una continuidad laboral. Si te pueden ayudar a hacerlo antes, es muy bueno.
"De eso se trata", dice Parodi. De que la sociedad comience a pensar de otro modo lo que sucede cuando la relación de dependencia o la actividad laboral que ocupó décadas se cierra; porque ahora, cuando eso ocurre, aún hay años de energía, potencia y proactividad delante. De que comience a abonar esos años con décadas de anticipación, para que no lleguen como un vacío que irrumpe y envuelve los días. "De que podamos pensar todos juntos". Se trata de que si la vida va a ser más larga también pueda ser más largo el disfrute. Para eso, antes, mucho antes, las bases tienen que ser otras: las necesidades básicas deben estar resueltas. Las oportunidades deben ser reales. Las políticas públicas, existentes.
—Son todas esas iniciativas sobre las que trabajo, las que difundo y en las que busco ayudar.
Esa es la misión de la "Chica silver": la que ahora se para delante del público, delante de las cámaras, para alzar la voz.
