Sáenz Peña, la segunda ciudad más poblada de Chaco, con poco más de 100 mil habitantes, atraviesa días de consternación por una investigación que puso bajo la lupa a dos hermanos de 19 y 22 años. Los jóvenes fueron detenidos después de que una alerta del FBI advirtiera sobre una serie de consultas realizadas a ChatGPT relacionadas con la planificación de ataques armados contra establecimientos educativos.
Según confiaron fuentes judiciales a Infobae, el caso generó una fuerte preocupación en la localidad, sobre todo por las referencias a escuelas primarias, secundarias y jardines de infantes que aparecieron en las consultas investigadas. Aunque al principio se informó que planeaban atacar una universidad de Corrientes, las fuentes consultadas aclararon que esa institución nunca fue mencionada en el expediente.
La investigación, a cargo del titular de la Fiscalía Federal de Sáenz Peña, Carlos Amad, se desarrolló durante el fin de semana previo al lunes 13 de octubre, cuando se realizaron los allanamientos que permitieron detener a los sospechosos. En su vivienda, donde residían junto a su madre, personal de Gendarmería Nacional encontró agendas con anotaciones manuscritas, armas blancas, combustible y material con simbología nazi.
Ambos quedaron bajo arresto domiciliario por un plazo inicial de 30 días, con una custodia especial dispuesta por la Fiscalía.
Todo comenzó cuando el FBI detectó consultas realizadas al ChatGPT por un usuario radicado en Sáenz Peña. Las fuentes consultadas por Infobae explicaron que, en esas conversaciones, aparecían referencias a ataques armados contra establecimientos educativos y se mencionaba el 28 de octubre como una posible fecha para llevar adelante el plan, durante el izamiento de la bandera.
La alerta llegó a las autoridades argentinas y dio lugar a una investigación de la Unidad de Investigaciones de Delitos Complejos y Procedimientos Judiciales "Sáenz Peña" de Gendarmería Nacional. Durante ese fin de semana, los investigadores analizaron direcciones IP, cruzaron información de redes sociales y realizaron tareas de campo hasta identificar el domicilio de los sospechosos.
Durante el allanamiento, uno de los hallazgos que más llamó la atención fueron dos agendas con anotaciones manuscritas con descripciones detalladas de lo que pergeniaban los hermanos. "En una de ellas figuraba la otra parte del plan: cómo escaparían, dónde explotarían los artefactos, a quiénes tenían previsto matar primero y qué armas utilizarían. También había una descripción de una pistola Beretta 92 y de su funcionamiento", detallaron las fuentes judiciales consultadas.
En otra de las agendas, cuyas imagen se reproduce en esta nota, los investigadores identificaron tres coordenadas geográficas que despertaron especial interés. "Eran referencias muy puntuales", indicó una alta fuente del caso. Y siguió: "Por eso se le indicó a Gendarmería que intentara determinar qué había en esos lugares".
Al verificar las ubicaciones, los investigadores descubrieron que una correspondía a un colegio secundario, otra a un jardín de infantes y la tercera también a un establecimiento educativo de la ciudad de Corrientes.
En la misma página también se distinguen anotaciones que hacen referencia a quemar un lugar, conseguir nafta y una moto, e "ir a ver cómo quedaba al día siguiente". Aunque algunas palabras no resultan completamente legibles, los apuntes forman parte del material que ahora analiza la Justicia.
En la vivienda también se encontraron diez elementos cortopunzantes y herramientas, entre ellos cuchillos, un machete y facas de fabricación casera, además de un bidón de nafta vacío. Otro de los objetos secuestrados fue un ejemplar de El tren de la muerte, cuya tapa exhibe un águila y una esvástica, símbolos asociados al nazismo.
El procedimiento se completó con el secuestro de 3.280.000 pesos en efectivo, tres teléfonos celulares, tres notebooks, una computadora de escritorio y distintos dispositivos de almacenamiento digital.
Pese a las referencias a armamento que aparecían en las consultas investigadas, no se encontraron armas de fuego ni explosivos durante el allanamiento.
En diálogo con El Noticiero de la Gente (Telefe), Cristian Arana, abogado de los dos hermanos, dio su versión de los hechos y aseguró que uno de ellos había utilizado la computadora del otro para realizar las búsquedas. Según explicó, el joven había conocido un episodio similar ocurrido en otra provincia y quiso comprobar si era cierto que el FBI intervenía cuando detectaba este tipo de consultas.
"Quiso saber si era verdad que venía el FBI", afirmó el letrado. "Gracias a Dios esto funciona. Esto es un mensaje también para la sociedad de que no hay que jugar con estas cosas", sostuvo.
Los hermanos viven junto a su madre, una médica que trabaja en el área de terapia intensiva del hospital local. La mujer estuvo presente durante la audiencia judicial. De acuerdo con las fuentes consultadas, no hizo declaraciones sobre la situación de sus hijos y solo pidió recuperar información profesional de una de las computadoras secuestradas, donde conservaba historias clínicas y registros de sus pacientes.
Las autoridades le facilitaron una copia de los archivos que necesitaba, pero el equipo permaneció bajo custodia judicial para su peritaje.
Según pudo saber Infobae, los hermanos atravesaron durante su infancia situaciones de abuso en el ámbito familiar. Por esos hechos hubo una condena judicial, aunque los antecedentes no forman parte de la investigación actual.
Por otra parte, la Fiscalía ordenó pericias psiquiátricas para ambos, mientras avanza el análisis de los dispositivos electrónicos incautados durante los allanamientos.
"Hay que analizar todo muy detalladamente y de manera minuciosa. No estamos hablando de un hecho menor, sino de posibles atentados contra establecimientos educativos, algo que obviamente enciende las alarmas", advirtieron fuentes judiciales a Infobae.
Por ahora, los jóvenes permanecen bajo arresto domiciliario, con custodia de Gendarmería Nacional.