Por Gabriel Arias 

garias@cronica.com.ar

Hoy se cumplen 35 años de uno de los momentos más dolorosos en la historia de nuestro país, se trata del hundimiento del ARA crucero "General Belgrano" a manos del submarino nuclear británico HMS "Conqueror" en las aguas del Atlántico sur.

Este hecho dejó un saldo de 323 muertos y cientos de heridos, y significó para muchos "el principio del fin" de la guerra en las Islas Malvinas. Si bien la guerra entre argentinos y británicos se había iniciado el 2 de abril de 1982 (justo un mes antes del hundimiento del Belgrano) en el Atlántico Sur, la misma no iba encaminada como esperaba el gobierno de Margaret Thatcher, quien presuponía una fácil victoria ante nuestros compatriotas.

Sin embargo, las complicaciones del conflicto hicieron que la "dama de hierro" ideara un plan sorpresivo y casi definitivo para vencer a las tropas argentinas. Es por eso que en la mañana de 2 de mayo de 1982, en una reunión mantenida cerca de Londres junto a su gabinete de guerra, Thatcher decidió dar un "golpe de timón" y encauzar la guerra para el lado británico, buscando dar un estocada feroz a la Marina argentina y de esa manera, utilizar el factor sorpresa a su favor.

Por tal motivo, da la orden de hundir al crucero "General Belgrano", que en el momento de recibir los impactos de los torpedos del Conqueror, estaba en la denominada "zona de exclusión total" (establecida por el gobierno británico y ubicada a 200 millas alrededor de las Islas Malvinas) por lo que hasta el día de hoy sigue siendo tema de polémica entre ambos gobiernos.


Se desencadena el drama


Cerca de las 16 de aquel domingo nublado, el Conqueror (bajo el mando del Chris Wreford Brown) lanzó su ataque sobre el Belgrano (que contaba con 1.093 tripulantes a bordo y era guiado por el comandante Héctor Bonzo). Un primer torpedo MK-813 impactó en el buque que inmediatamente se quedó sin energía eléctrica y causó conmoción en el crucero.

El segundo torpedo llegó unos segundos más tarde, fue tan letal como el anterior y pegó en la proa del barco, lo cual hizo que la nave se inclinara a babor y las condiciones fueran terribles para los tripulantes. Lo cierto es que se calcula que los fallecidos en el barco por ambas detonaciones llegaron a 300, aunque restarían otros 23 que perecerían horas más tarde en las balsas, a causa de la hipotermia y las heridas recibidas por el ataque.


La agonía


Cerca de las 17 de ese día, el Crucero Belgrano se hundió en las aguas del Océano Atlántico y el total de víctimas ascendió a 323 y cientos de hombres heridos. El operativo de rescate tuvo como protagonistas a los buques Piedrabuena, Bouchard, Gurruchaga y Bahía Paraíso, que tuvieron apoyo de aviones de la Fuerza Aérea Argentina.

Años más tarde, familiares de las víctimas hicieron reiterados reclamos a organismos internacionales denunciando al ataque como un "crimen de guerra", algo que fue desoído por lo entes y que hasta el día de hoy sigue siendo tema de debate con el Reino Unido.