Por Damián Juárez
djuarez@cronica.com.ar

Los comicios de octubre tendrán su peso decisivo en la elección de legisladores, pero sobre todo marcarán un punto de partida rumbo a las presidenciales de 2019.

Como siempre, la batalla mayor será la provincia de Buenos Aires. Allí, el oficialismo apuesta a la buena imagen de María Eugenia Vidal: 60% de imagen positiva que intentarán se traduzca en un buen caudal de votos.

La estrategia del gobierno es que el peso de la candidatura esté en las espaldas de Vidal: caído Jorge Macri como candidato resuena Esteban Bullrich, ministro de Educación.

El peronismo, en el distrito que gobernó por décadas y perdió en 2015, aparece fraccionado. El ex funcionario Florencio Randazzo intenta representar la renovación, aunque con pocos respaldos. La incógnita es si jugará por dentro o por fuera de la estructura partidaria. O, dicho en otras palabras, si enfrentará a Cristina en la interna o decidirá armar lista aparte.

La gran pregunta de la elección bonaerense es si Cristina Fernández de Kirchner será candidata. La ex presidenta lo pensará durante su periplo por Europa. Lo que si está claro es que hoy su nombre, y también el de Daniel Scioli, aglutinan a la mayor cantidad de intendentes peronistas de la provincia, una cuestión clave en ese territorio.

En tercer lugar aparece Sergio Massa y su alianza con Margarita Stolbizer, que mide relativamente bien en un tercer puesto pero la polarización K-anti K o Macri-anti Macri lo haría caer.

Factor Lousteau
En provincia de Buenos Aires el gobierno tiene las cosas más o menos claras. Existe Cambiemos y hay alianza entre el PRO, la UCR y el partido de Elisa Carrió.

Sin embargo, en Capital esta alianza está amenazada por Martín Lousteau. El ex embajador en Estados Unidos mide bien y su postulación hace que el radicalismo, que es socio de Cambiemos, vaya en parte detrás de su figura y no de los candidatos que vaya a poner Rodríguez Larreta.

Del lado del peronismo, aunque nadie lo reconozca en voz alta, dan a la Ciudad como "causa perdida". Es un distrito donde tanto el kirchnerismo como el massismo tienen poco arrastre, y la elección se jugará entre el oficialismo en sí, Elisa Carrió, y Martín Lousteau, que hasta hace poco fue funcionario del gobierno de Cambiemos.

En todos los distritos, y la Ciudad no es la excepción, se reeditará la pelea por los lugares en las listas entre radicales y los del PRO.

Córdoba y Santa Fe
En Córdoba gobierna el peronismo y en Santa Fe el socialismo. Son dos provincias importantes y el gobierno apuesta a hacer buenas elecciones. En la provincia mediterránea Macri decidió que vaya como candidato el referente del PRO en Córdoba, el ex árbitro Héctor Baldassi, relegando a la UCR.

En Santa Fe, en tanto, el Presidente pretendía que el intendente de la ciudad del mismo nombre, el radical José Corral, fuese candidato. Esta semana terminó de confirmarse que Corral no jugará y seguirá como intendente. Aunque el radicalismo provincial insistirá en encabezar las listas en detrimento del PRO, que en su momento había llevado como candidato a gobernador a Miguel del Sel. Y los radicales santafesinos comparten una alianza de años con el socialismo a nivel provincial, lo que complica aún más el panorama.