David Blair, el segundo oficial del barco, tenía 37 años y una experiencia considerable cuando una decisión de White Star Line, la compañía propietaria, ordenó reemplazarlo por otro marinero con más años de experiencia justo el día antes del nefasto viaje, el 14 de abril de 1912.
Pero Blair se olvidó de entregarle a su sustituto la llave que abría el armario donde se guardaban los binoculares. Precisamente esos prismáticos habrían permitido a la tripulación detectar, antes de que fuera demasiado tarde, el iceberg que provocó el trágico hundimiento.
