María José Carrasco había insistido a su marido, Ángel Hernández, que la ayudara a morir. Este miércoles, su esposo le suministró la medicación que acabó con su sufrimiento y con su vida en Madrid, España
. Para cumplir con el pedido de María José, Ángel había empezado una campaña para que el Congreso español aprobara una ley de eutanasia, pero no lo consiguió, entonces, tomó esa decisión.