Sacha Reeve, una mujer australiana de 25 años de edad, padecía una series de trastornos alimenticios que la llevaron a pesar cerca de 30 kilos.
Durante nueve años su ingesta diaria se redujo a un bowl pequeño de brócoli al vapor o verduras, un paquete de cigarrillos y media lata de gaseosa cola. Un total de menos de 150 calorías diarias.
Esta era Sacha Reeve cuando pesaba 30 kilogramos.