Las localidades costeras parecen ciudades fantasmas. Las calles están casi desiertas, los supermercados vacÃos y las estaciones de servicio sin combustible. Los comercios y viviendas quedaron protegidos con tablones de madera, con pintadas que le piden al ciclón "que se vaya".
Es que si bien ahora sus vientos soplan a 165 km por hora y bajó a categorÃa 2 en la escala Saffir-Simpson, el huracán Florence aun es un peligro para quienes viven en la costa este, en los estados de Virginia, Carolina del Norte y Carolina del Sur. "Puede matar a mucha gente con olas de hasta 4 metros de altura, además de las tormentas tropicales e inundaciones, trae una inmensa cantidad de agua", dijo Brock Long, directivo de la Agencia Federal de Gestión de Emergencias.