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27/01/2026

El crédito para el consumo se estancó a fines de 2025 por la morosidad y la caída del poder adquisitivo

Fuente: telam

Tasas, ingresos familiares y regulaciones marcaron la dinámica de los préstamos personales y tarjetas de crédito en un contexto de demanda restringida

>El sector del crédito para consumo en Argentina mostró una interrupción del ciclo expansivo en el último trimestre de 2025, luego de un período de crecimiento que comenzó a mediados de 2024. El crecimiento de la morosidad y la pérdida de poder adquisitivo de los ingresos trajeron un estancamiento de los préstamos hacia el final del año pasado, un escenario que podría extenderse en este año.

La desaceleración sorprendió por su intensidad en diciembre, un mes habitualmente caracterizado por una mayor demanda crediticia vinculada al consumo estacional. Ambas líneas crediticias se conectan entre sí: ante la suba de la irregularidad, en los bancos impulsan la colocación de préstamos personales para cancelar deudas con tarjetas, cuyas tasas son más elevadas.

El informe identificó que la combinación de mayor morosidad de las familias y la debilidad de los ingresos reales incidió directamente en el cambio de tendencia. Los indicadores de cartera irregular alcanzaron niveles no vistos desde 2010: la morosidad en préstamos personales llegó al 9,9%, mientras que en tarjetas de crédito trepó al 7,7%. “La elevada morosidad actúa como freno natural: con préstamos personales en 9,9% de irregularidad y tarjetas en 7,7%, una proporción significativa de hogares ya no puede cumplir con sus obligaciones existentes, inhibiendo su capacidad para asumir nuevas deudas”, señaló el informe.

“A esto se agrega que los ingresos de las familias, si bien mejoraron respecto a los niveles de diciembre de 2023, no acompañaron el fuerte crecimiento que experimentaron los préstamos durante la fase de recuperación, generando un desbalance entre el stock de deuda acumulado y la capacidad de repago”, añadió.

Por el lado de la demanda, el informe ejemplificó la lenta recuperación de los ingresos familiares con un dato clave: los salarios del sector privado registrado se ubicaron un 20% por debajo del promedio de 2017, lo que limitó la capacidad de endeudamiento. Incluso con cierta mejora respecto a diciembre de 2023, los niveles de ingreso resultaron insuficientes frente al mayor stock de deuda acumulado en la recuperación.

No obstante esos factores, la desaceleración del crédito se dio tras una etapa de fuerte expansión. Entre marzo de 2024 y octubre de 2025, el saldo de tarjetas de crédito prácticamente se duplicó, mientras que los préstamos personales se cuadruplicaron en términos reales. Esta recuperación, según Bastien Consultores, “refleja una fuerte apuesta de las entidades por recomponer carteras tras años de contracción”. Sin embargo, el auge perdió fuerza hacia el cierre del año, evidenciando el agotamiento del efecto rebote y el surgimiento de nuevas restricciones.

El informe cuantificó que el saldo de tarjetas pasó de $18,30 billones a $21,69 billones en 2025, un aumento del 18,7%, mientras que los préstamos personales escalaron de $12,63 billones a $18,91 billones, es decir, un alza del 49,1%. En dólares, los saldos de tarjetas de crédito subieron desde USD 90 millones en enero de 2021 a USD 565 millones en diciembre de 2025, con un pico de USD 680 millones en febrero de ese año. La estabilización posterior, en torno a los USD 550-640 millones, mostró el cambio de etapa en la dinámica crediticia.

El freno del ciclo expansivo tuvo impacto tanto en la oferta como en la demanda. Los bancos, enfrentados a una peor calidad de cartera y mayores exigencias regulatorias, endurecieron las condiciones. Al mismo tiempo, muchas familias, ya afectadas por la suba de la morosidad, vieron restringido el acceso a nuevos créditos.

“El crédito al consumo enfrenta un 2026 con condiciones macroeconómicas más favorables que en años anteriores, pero con una base de ingresos que aún no acompaña. Todo parece indicar que la velocidad de la recuperación dependerá menos de la disponibilidad de financiamiento y más de la capacidad de los hogares para tomarlo sin comprometer su situación financiera >A pesar del crecimiento real de los saldos, la sostenibilidad del proceso quedó en duda. El propio informe advirtió: “La ‘fase de rebote’ parece haber encontrado su límite estructural debido a dos factores críticos: el riesgo de cartera y la restricción de ingresos”. La liquidez bancaria mejoró hacia el inicio de 2026, pero la normalización de la morosidad y una mejora genuina en el ingreso real aparecen como condiciones indispensables para una nueva expansión.

Fuente: telam

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