11/02/2026
Kenianos relatan mentiras, horrores y traumas del reclutamiento forzado ruso
Fuente: telam
Las autoridades del país europeo exigió a Moscú que detenga el reclutamiento forzado de sus ciudadanos
>Las cicatrices en el antebrazo le recuerdan a Victor el día en el que fue atacado por un dron ucraniano tras ser reclutado por la fuerza, al igual que cientos de kenianos, en el ejército ruso. Se siente afortunado: muchos otros compatriotas no sobrevivieron a esa guerra que nada tenía que ver con ellos.
Todo empezó con promesas de empleos bien pagados en Rusia de una agencia de reclutamiento en Nairobi, la capital de Kenia. Victor, de 28 años, iba a ser vendedor. A Mark, de 32, y Moses, de 27, les dijeron que serían guardas de seguridad. Erik, de 37, pensó que participaría en deportes de alto nivel.
El primer día de ese nuevo comienzo en Rusia, Victor lo pasó en una casa abandonada a tres horas de San Petersburgo. Al día siguiente lo llevaron a una base militar, donde unos soldados le presentaron un contrato en ruso, que no podía leer.
“Nos dijeron: si no firmas, mueres”, contó el hombre al mostrar su registro de servicio militar ruso y medallas de combate. Posteriormente, conocería algunos kenianos del grupo de WhatsApp en un hospital militar. “Algunos no tenían piernas, a otros les faltaba un brazo (...). Me dijeron que los amenazaban de muerte si escribían un mensaje negativo en el chat”, dijo. Según Mark, a los nuevos reclutas les ofrecían pagar su regreso a casa por unos 4.000 dólares, una suma imposible. “No teníamos más opción que firmar el contrato”, indicó. Erik, en su primer día, entrenó con un equipo de baloncesto y firmó un contrato que pensó que lo llevaría a un club profesional.Los cuatro hombres partieron a Rusia con una agencia keniana de reclutamiento, Global Face Human Resources, que en su página web promete “oportunidades excitantes”. AFP no pudo contactar a la agencia, que en los últimos meses ha cambiado de sede varias veces en Nairobi. Uno de sus empleados, Edward Gituku, enfrenta cargos por “tráfico humano”.
Erik y Moses aseguran que él los condujo al aeropuerto de Nairobi. Un exabogado de Gituku, Dunston Omari, afirmó en septiembre que había enviado “más de 1.000 personas” a Rusia, pero que todos eran exsoldados kenianos que fueron “voluntariamente”.
En diciembre, las autoridades de Kenia señalaron que unos 200 ciudadanos fueron enviados a luchar a Ucrania. Solo 23 habían sido repatriados.
Victor, Mark, Erik y Moses creen que la cifra subestima la realidad. Antes de partir a Rusia, los kenianos tenían que someterse a un examen médico. Solo una de las múltiples clínicas habilitadas en Nairobi atendió a 157 personas en poco más de un mes el año pasado a tal efecto.“La mayoría eran exsoldados kenianos” que sabían qué les esperaba en Rusia, dijo un trabajador del centro médico. Pero Mark y Erik, que fueron examinados en ese lugar, aseguran que nunca fueron informados de su futuro servicio militar. Victor y Moses pasaron por otra clínica de Nairobi, que se negó a decir cuántas personas fueron remitidas por Global Face Human Resources.

