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10/03/2026

Delfina Pignatiello, de nadadora olímpica a la fotografía: "Revaloricé mucho lo que significa el éxito"

Fuente: telam

Infobae Cultura dialogó la ex nadadora, una de las grandes figuras del deporte argentino, sobre "Ninfas", su primera muestra, y sobre lo que el deporte le enseñó para esta nueva etapa, entre otros temas

La luz ingresa en diagonal y rebota, formando cristales, sobre la superficie. Ellas nadan hacia el origen, hacia aquello magnético que las atrae, con una belleza tan armónica que parecen flotar en el aire, escapar de una tormenta, como ángeles renacentistas.

Hay, en las fotos de Delfina Pignatiello, una belleza cinematográfica. Casi como un homenaje a los movimientos de la mítica Esther Williams, la actriz que con su películas de la época de oro de Hollywood, allá por los '40, convirtió a la natación en un fenómeno de masas. En un prodigio de la estética.

Pignatiello (Pcia de Buenos Aires, 2000) fue, hasta hace unos años, una de las deportistas argentinas más reconocidas tras haber conseguido múltiples medallas de oro en diferentes torneos juveniles y mantiene, aún hoy, récords argentinos y sudamericanos en cuatro categorías. Sin embargo, en 2022, anunció un sorpresivo retiro de la compotencia, e inició un nuevo capítulo en su vida.

En 2023, lanzó su primer libro Diarios de Delfín, en el que narra tanto su vida personal como deportiva. Y, en este 2026, presentó su primera muestra fotográfica, Ninfas, en la porteña Galería PHUYU, con una serie de fotografías subacuáticas.

El proyecto, premiado recientemente con el Segundo Premio del Latin America Youth Award en el concurso Walk of Water 2025 de One Water, se distingue por una combinación de técnica experimental y un registro emocional: en ellas las vivencias de la fotógrafa en el agua se traducen capturando la armonía dentro del caos, en una poética de los cuerpos.

En la muestra, además, las náyades evocan en su coreografía un cuerpo colectivo, proponiendo una ruptura sobre los conceptos de rivalidad y competencia entre mujeres, explorando en cambio el lazo emocional y la alianza como respuestas posibles.

En diálogo con Infobae Cultura, la artista recorre sus inicios con la cámara, cómo su experiencia con el deporte de alta competición moldeó su manera de trabajar y le dio otro temple para valorar el éxito, así como sus intereses cinematográficos y literarios, entre otros temas.

�Cómo comenzaste con la fotografía?

� Arranqué a fines de 2021. Venía sacando fotos con una cámara analógica heredada de mi familia y a fin de ese año dije: "Bueno, quiero empezar a trabajar de esto". Me compré una cámara, que sigue siendo la actual, y realmente se me abrieron muchas puertas, como que empecé a trabajar enseguida. También me metí en un montón de shows y videoclips y cosas como para ir aprendiendo, porque arranqué mucho en el rubro musical, tanto para foto fija de videoclips o backstage o cobertura de shows y festivales. Hice la cobertura del backstage para El Jockey de Luis Ortega, y trabajé en algún que otro corto, después empecé a actuar en algunas cosas más independientes.

En esas primeras imágenes analógicas, cuando todavía no te habías planteado ser fotógrafa, �qué imágenes te llamaban la atención?

� Siempre estuve atravesada por situaciones donde había gente o alguna mirada sobre la sociedad. Me gustaba cuando veía desorden en algún lado, una mesa desordenada o algo medio trash en la calle. Les sacaba fotos a gente haciendo cosas y a veces por sacar. De hecho, ahora, miro los rollos viejos y noto encuadres que hoy no haría, pero de pronto encuentro una que digo: "�Guau! Mirá esta foto". Andá a saber qué miré, que está buenísima y que algo me habrá dado curiosidad. Pero creo que en su gran mayoría le sacaba fotos a la gente en lugares, muchas fotos a abuelos.

Esto que decías de que gustaba lo desordenado, hay algo también del caos ahí que te atraía, una cierta estilización del caos, que es algo que sucede también en Ninfas.

� Tal cual. La estilización del caos me encanta porque me sucede. En cuanto a la parte del agua, creo que fue en 2022 que me animé a llevar la cámara por primera vez al club donde estaba nadando. Retraté a la hija de uno de los profesores. Y fue tan divertido y tan atravesado por el juego, que me dio la sensación de volver a estar jugando en el agua, que no la tenía hace mil millones de años por toda la competencia y demás. Y ahí como que dije: "Ah, okey, estas dos cosas las puedo reconectar". Y ya desde el 2022 que empecé a sacar fotos referidas con cosas del agua, siempre que viajo a algún lugar donde haya un lago o un mar, es donde más saco fotos, como que es mi lenguaje, mi universo. Y todas esas fotos se fueron transformando y empecé a acumular una colección de fotos referidas al agua. Tengo unos autorretratos sola en el mar, otros con mi mamá. Después, hice unos retratos a unas niñas y después recién llegó Ninfas. Como que no es que un día me levanté y dije: "Quiero hacer esta serie de las nadadoras abajo del agua", sino que fue como una idea que se fue macerando. De esta ocurrencia inicial, de tanto probar cosas, me encontré finalmente cómo lo quería contar y qué quería contar a través de Ninfas, pero tuvo todo un proceso anterior que siento que duró varios años.

Claro, es un proceso de observación, además, que tenía que ver justamente con tu carrera deportiva, �no?

� Sí.

Imagino que hay en esa construcción de la experiencia de haber entrenado un ojo también a la figura humana dentro del agua.

� Recontra. Y sobre todo como la técnica de poder estar abajo del agua, de suspenderme y de sentir que estoy cómoda dentro del agua, porque no todo el mundo se siente cómodo estando sumergido, quieto ahí y lo disfruta. Siento que también estoy formando mi universo, �no? En su momento escribí el libro, ahora son estas fotos.

Nado desde que tengo ocho meses. Primero fue escuelita, después un hobby, después empecé a competir, después dejé de competir y ahora es parte de mi proyecto artístico. Pero como que hay algo que hila todo eso, que es el agua, que es esa materialidad donde yo me siento en casa, literalmente. O sea, me siento muy yo misma cuando estoy dentro del agua. Y me pasó toda la vida y me sigue sucediendo y por suerte lo puedo ver y lo puedo entender de esa manera, porque me podría re haber peleado con el agua, como sucede muchísimo con casos de deportistas que por ahí se pelean con su propio deporte después.

Hay muchos tenistas que después de retirarse no quieren saber absolutamente nada con volver a jugar, por toda la exigencia mental que significaba.

� Sí. Hoy, nado dos veces por semana mínimo y me hace muy bien y de hecho es un espacio creativo para mí. O sea, yo sé que voy al agua a nadar y que se me ordenan todas las ideas creativas que necesite tener. Si tengo que cranear algo para un laburo, voy a nadar y digo: "No salgo del agua hasta que lo logre descifrar". Si estoy queriendo escribir algo, también voy a nadar, voy escribiendo mientras nado, es como que escribo en la cabeza todas las frases y voy escribiendo y escribiendo y cuando salgo tengo siempre una libreta en la mochila y escribo ahí y siento que las ideas más honestas las tuve nadando. Es donde no tengo intervención de nada, ni de Internet, ni de otras personas que me estén hablando, ni de música, ni de nada. Es mi cabeza y mi cuerpo ahí en el agua, yo con mi yo, viendo qué está en mi cabeza.

�Sentís de alguna manera la fotografía te permitió reconciliarte con esa parte de vos? Más que nada por lo que comentaste de que hubo un momento en donde perdiste como el disfrute cuando empezó toda la parte más competitiva. Y ahora, hay un disfrute en volver a estar en el agua.

� Sí.

Pero es un disfrute que está mediatizado por un objeto, que termina siendo un poco tu representación dentro de ese espacio.

� Sí, sí, sí, 100 %. Es como si fuese mi birome, mi pincel, la manera en la que me puedo expresar a través del objeto que es la cámara, que bueno, se ve mucho más práctico en la cámara analógica, �no? Hay todo un ritual supermágico de hacer la foto y revelar que te enseña a ser paciente. Siento que, que haciendo obra propia, ya sea para el proyecto que hice del libro o esto de la exposición, tuve que ser muy paciente con los tiempos, sobre todo en contraposición a los tiempos de hoy, que requieren una inmediatez y una eficiencia resultadista muy exigente, donde la tenés que pegar ya o te tiene que salir bien: vemos resultados todo el tiempo en Internet y vemos pocos procesos. Entonces creemos que todo el mundo está haciendo las cosas así de rápido y así de fácil. Y no, de hecho, las fotos de Ninfas, las hice en julio del año pasado y subí una sola a Instagram. O sea, el proyecto final son como cincuenta, para la exposición curamos doce, y yo subí una sola a Instagram con el único fin de tener alguna llegada, como ver si podía tomar alguna forma y que de hecho así fue. Me contactó la galería, le mostré la serie, pero nadie vio nada hasta que yo hice la exposición casi seis meses después. Y eso en los tiempos de hoy es un montón de tiempo. Me enseñó eso, a ser paciente, a no mostrar todo ya, a no exponer todo, sino como ir guardándome cositas. Con el libro también, había tardado dos años en escribirlo. Entonces siento que en donde puedo hacer mis propios proyectos puedo aprender a ser paciente.

Hay algo de esto que decís que me recuerda un poco a cuando te retiraste, que justamente hablabas de esta cuestión del exitismo, de esta exigencia del que sea todo ya. Entiendo por esto que es algo que vos ya tenés como incorporado a partir de esa experiencia, una mirada sobre mundo, si querés, que viene como atravesando distintos momentos de tu vida.

� Sí. Yo revaloricé mucho lo que significa el éxito para mí. Al principio lo trataba de exponer más y lo trataba de compartir más, pero me di cuenta que no todo el mundo tiene paciencia para escuchar esas cosas y siempre han salido mucho a atacar, pero para mí el éxito es muy personal. El tema es que estamos en un país muy exitista, que lo entiendo, somos un país re pasional y a por todo y re del misticismo. Lo re entiendo y lo banco y me encanta. Me encanta ser de Argentina, me desvivo por mi patria, pero hay algo que no ignoro, que es este exitismo de que o ganás o sos cebollita, y no hay punto medio, y que todo tiene que ser top, porque todo lo que viene debajo de eso es de alguna forma un fracaso. Y siento que es así con todo. Me desvivía por la competencia y lo disfrutaba mucho. Y realmente, era mi motor: la competencia y representar la bandera. Y un día dejó de ser así y ya. Y para mí el éxito pasó a ser otra cosa, es poder vivir de lo que me gusta y compartirlo con la gente que quiero. Mañana no sé qué va a ser el éxito para mí. Hoy es eso.

Algo que también aprendí muchísimo es a valorar a las personas que pueden cambiar su forma de pensar a lo largo de su vida, �no? Porque si no uno está cerrado a las distintas perspectivas que puede ir tomando la vida. Y, sin embargo, ahora ya persiguiendo una profesión con ganas, tengo muy en claro qué es lo que quiero. En los primeros años que me estaba dedicando a esto, no tenía muy en claro qué quería hacer. De hecho, abrí bastante el abanico, empecé a dirigir, comencé algunas cosas. Hoy siento que tengo un poco más enfocado el camino y me lo estoy tomando con ese nivel de profesionalismo y de dedicación, que lo aprendí del deporte, como a ser disciplinada. Esa misma disciplina la estoy llevando a mi profesión y lo veo y lo noto y eso me alegra mucho porque es como volver a ver esa faceta mía súper enfocada. Pero eso no me hace desvivirme por un resultado o una calificación o una valoración externa. Obvio que cuando se hacen reconocimientos, el otro día hice la exposición, recibí un montón de cosas relindas y está rebueno, pero no va por ahí como mi noción del éxito o de la valoración mía y de mi trabajo.

Mostrar siempre es un momento de tensión, de miedo, la mirada del otro no deja de tener peso. Ya pasaste por una situación similar desde el deporte, donde recibite elogios y críticas, �cómo fue el hecho de saber que a partir de ahora vas a volver a estar contemplada por esa mirada ajena?

� Es la primera vez que me preguntan esto. Me gusta poder responderlo. Una semana antes de la exposición sentí una adrenalina y unos nervios que no sentía desde que competía, y eso fue hace cinco años más o menos. Así que estoy muy contenta de volver a sentirlo, como pensé que no iba a volver a sentir esa sensación. Y lo re sentí una semana antes y fue como: "Ah, okey, qué bien". [risas] Eh, es como una droga sana. [risas]

Sí, es como sentirse viva en algún punto, �no?

� Sí, sí, fue como: "Ay, esto es mío". Como esto lo hice yo con un grupo hermoso de personas que me acompañaron en esa producción, pero es algo que nació de mí y luché por eso. O sea, laburé muchísimo para que esto suceda, tanto la producción como la exposición. Y esto fue el jueves la inauguración, pero el lunes na vez que vi las obras montadas me calmé. Fue como: "Bueno, listo, ya está". O sea, yo hice todo lo que tenía que hacer. A mí me gusta, yo miro las obras colgadas y era lo que yo quería ver. Quería ver las obras materializadas fuera del Internet. Era mi único sueño. Ya había hecho todo lo que tenía que hacer, que es lo mismo que me pasaba cuando competía. Era como: "Bueno, ya estoy arriba del bastidor, �qué más puedo hacer?". Tirarme al agua a nadar. Ya está, ya entrené, ya hice todo lo que tenía que hacer. Obviamente que ahí están esos nervios y esa emoción, pero ya no es más, tanto ese miedo o ese terror abismal, sino como: "Bueno, ya, que suceda".

�Tenés referentes dentro de la fotografía o del cine, porque tus imágenes tienen mucho de las coreos de los filmes con Esther Williams?

El cine es una gran referencia para mí. Miro muchas películas, estudio cine, no en la facultad, sino de manera independiente, tipo talleres, seminarios, viendo mucho cine y leyendo sobre cine. De hecho, ahora estoy cursando un taller de crítica de cine, como que voy sumando cosas que me puedan ir orientando por mi propio camino un poco. Pero sí, miro y analizo muchísimo, y siento que mi mirada fotográfica recontra está empapada del cine, con referentes como Paul Thomas Anderson, Brian De Palma, John Cassavetes. Ahora me estoy empezando a obsesionar con Agn�s Varda. De fotografía, Gregory Crewdson, Jeff Wall, Alex Prager. Y también estoy referenciándome bastante con la literatura. No sé si tanto a nivel visual, pero hay algo de, de estar leyendo mucho que me ayuda también a escribir un montón, como que todo se nutre, �no? Es como una maquinaria que necesita esa nafta. Mis influencias vienen mucho de cine y literatura, más que nada. O sea, lo de las referencias de fotografía es como que me tengo que sentar a estudiar fotógrafos. Pero la imagen más potente presente que sé que tengo es el cine y la literatura.

Y en la literatura, �quiénes sentís que te hayan moldeado ?

� Mirá, dos escritoras que, que en el último tiempo me dieron mucha imagen visual y mucha también sensación corporal, Samanta Schweblin e Irene Sol�. También estoy leyendo a Baricco. Tuve la oportunidad de hacer un taller intensivo de escritura con Schweblin y me cambió rotundamente la forma de leer y de ver películas, como de entender las narrativas. Fue muy trascendental esa experiencia.

Y si hoy tuviernas que colocar tu profesión en un cuestionario, como los de aeropuesto, �qué pondrías?

� No, no sé. Me gusta poder decir que ninguna. Hay algo que me encasilló y me encapsuló mucho siendo "la nadadora". Que después cuando empecé a dedicarme a esto fue como que estoy enfocada en la fotografía. Creo que la fotografía es lo que más está primando en mi vida, pero no me quiero atar a nada, porque si no siento que cierro puertas de alguna manera y no quiero [ríe]. Como que me gusta dejar que la vida me sorprenda con cosas más allá de que yo estoy superenfocada en lo que quiero hacer. Estoy escribiendo, donde se da la oportunidad de dirigir, dirijo, donde se da la oportunidad de actuar, actúo. Mi foco está en la fotografía. Sigo siendo deportista, sigo siendo nadadora. Eso. [ríe]

�Artista no?

� Es que algo de decir artista que todavía me da un poco de vértigo, pero totalmente sí, artista. Es lo que engloba. Hay que dejar de tenerle miedo a la palabra artista y poder decirla. Además, para mí el deportista también es un artista. Estás entrenando años y años para tener una performance. Sí, artista.

*"Ninfas", de Delfina Pignatiello, en Galería PHUYU, Esmeralda 988. Visitas con cita previa: [email protected],+54 9 11 5929 8277. Entrada gratuita.

Fuente: telam

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