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20/09/2026

"A mi nieto le pongo audios de mi hija para que no la olvide": el duro relato de la mamá de Brenda Castillo a un año del triple femicidio narco

Fuente: Netfan Servicios

En diálogo con Infobae, Paula recordó el día que cambió su vida para siempre y los últimos mensajes que intercambió con la joven sin saber que ella ya estaba en la casa de Florencio Varela donde iban a asesinarla y descuartizarla. "A los que mataron a mi hijita les deseo lo peor", dijo

A Paula no le molesta que esta entrevista sea larga. Al contrario, lo agradece: dice que es el único espacio que tiene para hablar de su hija y llorar su muerte, de la cual este fin de semana se cumple un año. A Brenda del Castillo, la mayor de sus cuatro hijos, la asesinaron y descuartizaron en una casa de Florencio Varela, provincia de Buenos Aires, el 20 de septiembre de 2025. Junto a su prima Morena Verdi y Lara Gutiérrez, fue víctima del triple femicidio narco que dejó una marca imborrable en la historia criminal del Argentina.

"Tengo un dolor vivo, pero no puedo tirarme en la cama a llorar. Cuando pasó lo de las chicas, a las tres semanas tuve que volver a trabajar. No pude ni hacer mi duelo, no tenía otra opción. Por eso a veces aprovecho y lloro cuando trabajo: yo soy cajera en una carnicería del barrio y estoy en contacto con gente que me conoce y me abraza. Es el único momento que puedo llorar", dice entre lágrimas en una entrevista con Infobae.

Desde que mataron a su hija en una emboscada por una presunta venganza narco que investiga la Justicia federal, Paula vive con custodia policial en la casa de sus padres, que la ayudan a cuidar a sus dos hijos más chicos, de 11 y 7 años, y a su nieto, de 2; el hijo de Brenda que quedó huérfano. Para mantenerlos, trabaja doble turno de lunes a lunes y tiene dos francos cada 15 días, que los aprovecha para acompañar a sus hijos al colegio. "Hago lo que puedo porque sino no me ven nunca. Es la única opción que tengo", cuenta la mujer.

Los domingos usa las horas que tiene entre turno y turno para ir al Cementerio Las Praderas, donde están los restos de su primera hija: "Lo hago sola, voy todos los domingos al cementerio con mi termo y mi frazadita, pongo música y me quedo ahí hasta las 16 que vuelvo a trabajar. Me lleno de energía y le llevo flores. Solo una vez no fui dos semanas y, cuando volví, no tenía ni una flor. Me partió. Dije: "�Cómo puede ser que no tenga ni una flor? Mi hija no puede estar sin flores".

Paula cuenta la contradicción que se le presenta por su religión: "Yo soy evangelista y para nosotros, cuando uno muere, va al cielo. No existe la tierra. Entonces no llevo a mis hijos al cementerio por eso, porque para ellos Brenda está en el cielo. Fue una contradicción para mí, pero me tocó con mi hija. Y yo no puedo faltarle a mi hija, tengo que ir".

La mujer mantiene vivo el recuerdo de Brenda con los chicos y su nieto a través de cuentos o canciones. "A mi nieto le pongo siempre audios de ella para que no la olvide. Pero es muy chiquito, todavía no entiende y no se acuerda. Tenía poco más de un año cuando pasó esto", señala.

Sus recuerdos más claros llegan hasta la noche del 19 de septiembre de 2025, cuando Brenda se fue a la casa de su prima Morena. Era un plan que había empezado a hacer unos cuatro meses antes. "A Brenda la había agarrado el postparto y no salía de mi casa. Estaba en depresión porque también se había separado. Se la pasaba acostada, decía que estaba fea y gorda. Por eso cuando se empezó a juntar con Morena yo me puse contenta. Se juntaban entre primas, se quedaba a dormir", recordó sobre el tiempo antes del triple crimen.

Un día, Paula notó que Brenda tenía movimientos raros y sospechó. "Fui sin avisar a la casa de Morena y las chicas no estaban. Ahí le pregunté a mi hija y me contó la verdad: que se iba al Bajo Flores a verse con hombres. No me dijo que se prostituía, sino que le pagaban por ser acompañante. Yo le dije que no compartía que lo que hacía y que si quería tener esa vida, que en mi casa no. Ahí nos peleamos unos días. Yo le dije que no quería esa vida para ella, que a ella no le faltaba la comida ni nada", contó la mujer en un llanto desconsolado.

El día en que Brenda, Morena y Lara fueron secuestradas, Paula estaba chateando con su hija: "Ya estaba todo bien y yo iba hablando con ella hasta que se subió a la camioneta (que se la llevó a Varela). Me había pedido que comprara suprema para su hijo. En esa charla me contó que iba a hacer el curso para hacer pestañas. Yo quería alentarla para que no siga ahí (en la prostitución). La última conexión que tuve con ella fue a las 11 de la noche. Para ese momento ya habían llegado a la fiesta donde las mataron".

Su madre dice que Brenda no estaba invitada al encuentro a donde fue llevada engañada por Pequeño J, uno de los detenidos más conocidos que tiene la causa. De hecho él mismo confesó solo conocer a Morena y Lara, con quienes sí había pactado la reunión. Pero a último momento, sumaron a Brenda también. "Hoy me arrepiento de nunca haberle preguntado nada a mi hija por no querer saber. Por cerrada no quería que me contara nada y cuando pasó todo no tuve nada para aportar", contó con culpa.

Las jóvenes desaparecieron el viernes 19 de septiembre de 2025 en el partido bonaerense de La Matanza. Las buscaron durante cuatro días, hasta que el miércoles 24 encontraron sus cuerpos descuartizados en una casa de Florencio Varela, a 33 kilómetros de donde habían sido vistas por última vez.

"Me acuerdo cuando me enteré que desapareció, pero cuando las encontraron se me hizo una nube. Me quedé en shock, no recuerdo el velorio, el entierro, no recuerdo si dormí, si no dormí. Fue todo raro. Nos enteramos del hallazgo por la tele. Yo grité y empecé a correr a la rotonda de La Tablada", recordó sobre ese día. Y agregó: "Desde entonces mis noches son encerrarme en el baño y ahí llorar y no hablar, después me seco las lágrimas, me acuesto y sigo. Mi vida se fue con mi hija, yo estoy muerta en vida".

Paula no reconoció el cuerpo de su hija. Solo mostró en la morgue una foto de un tatuaje de mariposa que tenía en la muñeca y lo identificó en otra imagen que le mostraron los forenses. "Yo pensé que las habían dormido, violado, dije 'las van a tirar en algún lado'. Pero con vida. Yo dije 'fueron a esta fiesta, la durmieron, la violaron'. Entre todos los escenarios esperaba ese que también era horrible. Pero no me entraba en la cabeza que pase algo así con tres chicas. Nunca escuché eso en Argentina. Mi esperanza era que estén con vida".

"Esto es una mafia fea, importantísima, seguro, porque matar a tres chicas es un horror. A mi hija le reventaron la cara y la apuñalaron. Por eso pido justicia y que paguen todos. No puede quedar así. Yo siempre repetí: el día que tocan a mi hija, yo mato. Pero la tocaron y no sé quieres son. Son un montón los que me mataron a mi hija y no sé por qué", dice a un año de los femicidios.

Y agrega: "Me gustaría lo peor, les deseo lo peor. Hasta la muerte, porque esa gente, aunque esté presa, va a respirar, comer, ver a sus familiares, dormir. Y yo a mi hija no la tengo más. Entonces, aunque tengan condena, van a seguir vivos. Que sea la peor condena"

"Brenda era mi princesita, siempre la cuidé con mucho amor. Le hacía sus trencitas para ir a la escuela, escuchábamos salsa juntas, la estaba ayudando a ponerse un local de uñas. Yo no puedo decir que mi hija está en el cielo. Para mí está presente, yo subo una foto y le digo que la amo, que es hermosa. No puedo aceptarlo", concluyó entre lágrimas.

Fuente: Netfan Servicios

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