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26 de enero de 2019

Venezuela: una hermana en desgracia

El Movimiento Nacional para la Democracia Social de la UCR emitió una declaración sobre la situación actual del país latinoamericano.

La caracterización del propio presidente

Nicolás Maduro

como un proceso "cívico militar" del régimen que encabeza, la represión armada a manifestantes, la endeblez del proceso electoral, la tremenda decadencia económica, el drama humanitario y migratorio, las impresionantes manifestaciones de ambos lados de aquella grieta, exigen una acción política concreta de los países y los movimientos democráticos para aportar una propuesta de solución, sobre la base del principio de autodeterminación de los pueblos, de no intervención territorial pero también, enfáticamente, del respeto irrestricto de los derechos humanos en su sentido más amplio de los derechos  de la ciudadanía con inclusión y participación cívica.

Es tan cierto que el régimen de Maduro no reúne los parámetros de Dahl para ser considerado una democracia como que las potencias ejercen un ajedrez geopolítico sobre un continente, Latinoamérica, que ha permanecido hasta hoy, y debe permanecer  después, fuera de la escalada de violencia con que dirimen sus controversias generando muerte, destrucción y estados fallidos posteriores como ha sucedido en Medio Oriente.

No defendemos prejuiciosamente las desviaciones de los regímenes que, luego de un origen formalmente democrático, usan el poder institucional para desarmar la democracia.

La democracia exige la posibilidad del control del poder por parte de la oposición y la posibilidad de alternancia en base a elecciones libres.

Hay una doctrina radical riquísima: autodeterminación, no intervención y exigencia de respeto de las minorías y los derechos civiles.

Hay que buscar una solución Latinoamericana para evitar más sangre en

Venezuela

mediante el accionar diplomático de un grupo de países de la región, similar a lo actuado por el Grupo Contadora y sobre todo el Grupo de Apoyo a Contadora al que baj. la presidencia de Alfonsín ingresó Argentina, evitando una injerencia extra continental, que podría empeorar aún más la situación.

Ese grupo debe negociar con las Fuerzas Armadas de

Venezuela

que son el verdadero poder real, la salida de la crisis humanitaria sobre la base de la transparencia del proceso electoral de salida fiscalizado por países de la región y una garantía de amplia amnistía y libertades que permitan distender la presión y la inminente catástrofe de guerra civil

Los organismos multilaterales no son útiles en esta instancia: el Consejo de Seguridad de la ONU por el veto cruzado de las potencias enfrentadas (Rusia, China y EEUU).

La OEA por su poder meramente declarativo y la UE por su ajenidad y su propia dinámica política compleja. 

De modo realista y en base a experiencias previas que resultaron efectivas planteamos una solución latinoamericana para America Latina. 

La diplomacia argentina debe actuar en conjunto con otros países de la región, que hayan mantenido una posición diferente (ej. México, Uruguay y Bolivia por un lado, y Chile, Brasil y Perú por el otro) evitando las declaraciones ingenuas y las bravuconadas imperiales. La hora exige una acción urgente y efectiva para evitar un drama mayor.

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