Durante este año, tanto la naranja como otros cÃtricos dulces han tenido un reacomodamiento de precios por el significativo atraso en los precios de origen; situación que conllevó una rentabilidad negativa para el productor citrÃcola en años anteriores.
En ese sentido, en los últimos 3 meses del 2020 el precio promedio del kilo de naranja en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA) fue de $64,3. Del valor final, el productor explica el 22% ($14,1), el empacador el 8,9% ($5,6), el puesto en el Mercado Central el 14,1% ($9,1) y la verdulerÃa y/o el supermercado el 16,7% ($10,8). Por su parte, la presión tributaria del Estado, en sus tres niveles, asciende a 38.3% ($24,7).
La asfixiante carga fiscal no solo pone en jaque a los citricultores, sino que está generando una considerable pérdida de rentabilidad en todos los complejos productivos del interior de nuestro paÃs. “La presión tributaria que tiene el productor agroindustrial argentino es una de las más altas a nivel mundial. Necesitamos poner en marcha una reforma impositiva integral para poder ser rentables y competitivosâ€, aseguró Eduardo RodrÃguez, presidente de EconomÃas Regionales de CAME.
MetodologÃa:
CAME analizó la cadena de valor de la naranja fresca desde el productor, ubicado en el caso de estudio en la zona de ChajarÃ, Entre RÃos; hasta la comercialización del cÃtrico dulce en verdulerÃas y/o supermercados de CABA.
Las etapas de la cadena identificadas fueron:
- Producción y empaque: implica las tareas de plantación, fertilización, cura, poda, raleo y desbrote; como asà también de cosecha y traslado, limpieza, encerado y clasificación.
- Intermediación (Mercado Central de Buenos Aires): involucra tareas de traslado desde el galpón de empaque, descarga y traslado dentro de las distintas naves del Mercado, y comercialización a externos.
- Comercialización (verdulerÃas y/o supermercados de CABA): supone tareas de compra y traslado desde el Mercado Central hacia el establecimiento de venta, mantenimiento del lugar y costos generales.