Precisamente, la expectativa previa estaba puesta en el Milei y su equipo de gobierno salieron de la Casa Rosada a las 8.46 y caminaron por la avenida Rivadavia la cuadra y media que la separa de la sede religiosa donde se hace la tradicional liturgia durante esta fecha patria. Casi al mismo momento, Villarruel, vestida con un traje rosa, ingresaba a la Catedral metropolitana. El año pasado, el Presidente y su vice habÃan caminado juntos agarrados del brazo.
A pesar de algunos gestión de distención, en el entorno del Presidente aún sostienen que es inviable una reconciliación,a pesar de que perciben señales de un intento de tregua desde el Senado. “No se puede confiar en ellaâ€, decretan, reacios a creer lo que denominan intentos de “congraciarse†de parte de la vicepresidenta.En la previa, en la Casa Rosada querÃan mantener las formas esta mañana patria. El viernes por la tarde, 48 horas antes del reencuentro, un asesor deslizaba: “Sabemos manejar impactos y momentos, y sabemos lo que se va a generar con Villarruelâ€. Sin embargo, la imagen que captaron las cámaras dejaron a las claras la situación que viven ambos.“Venimos a pedirle a Dios que nuestraArgentina se cure y viva. Experimentamos quese está muriendo la fraternidad, la tolerancia, el respeto. Y si se mueren esos valores, se muere un poco el futuro, yse muere la esperanzade forjar una Argentina unida, una Patria de hermanosâ€, inició su discurso el arzobispo.
Durante su homilÃa, GarcÃa Cuerva no dejó pasar la señal que dio la ciudadanÃa el domingo pasado, con una baja concurrencia a votar por legisladores porteños y apuntó a los “años de promesas incumplidas y estafas electorales que nos hicieron perder las ganas de participar, nos hicieron perder el entusiasmo de involucrarnos hasta de cumplir con el deber ciudadano de ir a votar porque pensamos otra vez lo mismo: ‘nada va a cambiar’â€, y comentó que se trata de “sentimientos e ideas que afloran cuando se experimenta que nos mintieron muchas vecesâ€.En ese sentido, apuntó: “Muchos podrán ser los responsables de esta triste situación, pero la oportunidad que tenemos nosotros de resolverla es hoy. ¿Cuántas generaciones más y hasta cuándo deberán reclamar por jubilaciones dignas?