23 de diciembre de 2025
Es argentina y trabaja en el hotel de Papá Noel en el Polo Norte: “La locura por la Navidad es total, ya tenemos reservas para 2027”
Milagros Pennella tiene 32 años y es de Azul. Se desempeña como recepcionista en el Santa’s Igloo Arctic Circle y cuenta cómo es vivir en este lugar, que se encuentra dentro del único pueblo navideño del mundo
“La locura que se vive por la Navidad es total. Ya tengo reservas confirmadas para diciembre 2027â€, admitió la argentina Milagros Pennella, quien trabaja como recepcionista en el hotel y se sorprende de la cantidad de mails que recibe a diario para comprar estadÃas en fechas que aún no fueron impresas en los calendarios de papel.
“Alojarse en uno de los iglúes del Santa’s Igloo Arctic Circle cuesta, como mÃnimo, 850 euros por noche en temporada baja, sólo para dos personas y con desayuno incluidoâ€, especificó la argentina, oriunda del partido bonaerense de Azul.
La mayorÃa de los visitantes llegan desde paÃses asiáticos, pero también se observan muchos españoles e italianos; y cada vez más brasileños. “Esto se debe a una ampliación reciente de la conectividad aérea ya que hay vuelos directos a Finlandia desde España e Italiaâ€, remarcó.
A pesar de que el hotel es un éxito de ocupación, Milagros aseguró que “guarda cierta sobriedad en lo que respecta a la decoración o las estrategias marketineras para esta épocaâ€. Puso como ejemplo que cuando se abrió el countdown navideño, en octubre, todos esperaban una fiesta enorme, pero fue un evento súper tranquilo. “Papá Noel dio un discurso breve y listo. Nada que ver a lo que sucede en Nueva York, y eso que estamos dentro de la única ciudad navideña del mundoâ€, se lamentó sobre la pobre puesta en escena.
Y con respecto a la expectativa de cazar auroras, dijo que “es un juego de suerte y paciencia†ya que “las excursiones pueden llevar horas de viaje hacia Noruega o Suecia, y a veces sólo hay nubesâ€.
Si su cuerpo y mente lo resisten, podrá renovarlo por 6 meses más. “Ellos te prueban dos años como trabajo temporal, y después, si querés, podés quedar fijaâ€, explicó Milagros, quien está evaluando extenderlo debido a que el trabajo de hotelerÃa está muy bien pago con respecto a otros paÃses de Europa. “El sueldo oscila entre 2.000 y 2.500 euros, y añade un plus si se trabaja los fines de semanaâ€, admitió.
A pesar de estar a unos 13.300 kilómetros de su familia, Milagros se siente contenida por sus compañeros de trabajo, dentro de los cuales hay seis argentinos; la mayorÃa desempeñándose como guÃas turÃsticos. “Nos cuidamos entre todos. Cuando alguien está cansado, otro cocina o lo lleva al trabajo. Somos todos extranjeros, nos sostenemos como una familia improvisadaâ€, señaló.
Detrás de la recepcionista que ordena llaves de habitaciones y responde en cuatro idiomas, Milagros es la suma de todos sus movimientos. Desde Azul, la hija de dos docentes que ahorró con trabajos temporales en Estados Unidos para lanzarse al mundo, hasta la mujer que bucea en la nieve ártica para buscar un propósito nuevo. “Hace mucho que no vuelvo a la Argentina. A mis padres los vi en octubre en Italia, antes de venir para Finlandia, pero desde el Mundial que no piso mi paÃsâ€, señaló con una voz nostálgica.
Una vez recibida, comenzó a trabajar como productora audiovisual. Luego dio el primero de varios grandes saltos: del sur bonaerense a Madrid con apenas 1.000 euros. Desde allà pasó a Italia, donde realizó distintos trabajos: desde “au pair†(niñera con cama adentro) y freelance de redes hasta una inesperada experiencia en una vinoteca y una empresa internacional de preservativos.
Cuando las restricciones de viajar se levantaron, su idea fija de ver auroras boreales se transformó en obsesión. Ya separada de su novio, quien era reacio a gastar fortunas en esa aventura ártica, Milagros buscó trabajo en Islandia y Noruega sin éxito. Fue Finlandia la que le abrió las puertas gracias a un sistema transparente: “Acá, todas las ofertas se publican en la web del gobierno. En una semana hice seis entrevistas y me aceptaron en cinco puestos distintosâ€, relató. Finalmente, optó por su actual empleo.
“Este viaje me sirvió para bajar veinte millones de cambios y juntar plata para el futuro. Es otro mundo. No hay lujos, pero el verdadero lujo, quizás, es poder elegir y ahorrar para lo que se viene porque pienso seguir recorriendo el mundoâ€, concluyó Milagros.