>Rozaba el mediodÃa y hacÃa 45°C a la sombra en el polÃgono policial ubicado a 6 kilómetros de la localidad de
Colonia BenÃtez de Chaco. Era un acto oficial de
quema de 80 kilos de cocaÃna y tres toneladas de marihuana y, por ende, habÃa autoridades presentes. Estaban el juez federal
Ricardo Mianovich, el ministro de Seguridad de la provincia,
Hugo Matkovich, y hasta el jefe de la PolicÃa chaqueña,
Fernando Romero. Pese a ello, un cabo y un subcomisario intentaron hacer una maniobra para
esconder un pan con cocaÃna en el patrullero. La artimaña fue tan burda que la advirtió el secretario del magistrado y asà estalló el
escándalo.
La jueza federal Zunilda Niremperger ya les dictó 100 dÃas de prisión preventiva, luego de que en el patrullero encontraran escondidos debajo de los asientos y en una mochila varios ladrillos de ese mismo estupefaciente. “Fue de angurrientos. TenÃan varios panes en la camioneta, se quisieron llevar uno más y los vio justo el secretario del juezâ€, explicaron fuentes judiciales a Infobae.
Los imputados por la jueza federal Zunilda Niremperger, en una investigación que es encabezada por el fiscal Patricio Sabadini, son: los cabos Néstor Ariel Urne Canteros y Gustavo Andrés Quizama, el oficial principal Lucas Exequiel MartÃnez, el cabo 1° Juan Nicolás Almirón Núñez, el sargento Gustavo Jesús Acosta, el comisario Rubén Héctor César Alegre y el subcomisario Andrés Franco RamÃrez.
Para poner en contexto, primero hay que entender qué pasa en una destrucción de estupefacientes. Y qué mejor que contar lo que sucedió ese 18 de diciembre cronológicamente para dar cuenta del caso. Un dato de color: era la primera vez que la PolicÃa de Chaco organizaba una quema de drogas. La destrucción de estupefacientes comenzó con los expedientes del juzgado federal N°1. Luego, pasaron a los del Juzgado Federal N°2. La mecánica es asÃ: el secretario pide el secuestro de cada una de las causas, una por una. Se pesa lo incautado para corroborar que no falte nada, los estupefacientes vuelven al patrullero en el que estaban y el secretario acompaña el móvil a la fosa. AhÃ, se le hace un nuevo control al bulto antes de la quema.El caso del escándalo fue el anteúltimo expediente del Juzgado Federal N°2. La causa decÃa que los oficiales de la Dirección de Consumos Problemáticos de la PolicÃa de Chaco debÃan tener 8,5 kilos de cocaÃna. Y las fuentes judiciales consultadas por este medio describieron lo que sucedió después: “En vez de poner el móvil con la caja apuntando al secretario para que controle lo que tenÃa adentro, lo estacionaron de manera perpendicular, eso fue muy raro. Bajaron el box de telgopor con la droga e hicieron el pesajeâ€.“Se junta con RamÃrez, saca un ladrillo, abre la puerta del patrullero y lo tira en el piso. Estaba yendo para la caja del patrullero cuando el secretario pidió parar todo y que le lleve el último box que pesaron. Faltaba un paquete. El peso fue de 7,4 kilos, no de 8,5″, describieron. Y agregaron sin muchas vueltas: “El último policÃa hizo una de más de angurria y ahà chauâ€.
Llamaron a la justicia y se ordenó la requisa. Hallaron nueve panes de cocaÃna: seis debajo del asiento del conductor, dos debajo del asiento del acompañante y uno más en una mochila.
“En una mochila habÃa un ladrillo de yeso que, se cree, lo ponÃan como bulto o en el montón para que pese a la droga incautada. Por eso se sospecha que no serÃa la primera vez y que podrÃa ser algo sistemáticoâ€, añadieron sobre la gravedad del tema. También contaron que sospechan que el resto de los detenidos, que estaba en el predio, pero no en el patrullero, dejó allà sus mochilas para que les repartieran la droga. El comisario Alegre, jefe del operativo y el encargado de gestionar los permisos ante la justicia federal para la destrucción de drogas, supervisaba el procedimiento y asistió a todo el proceso.
MartÃnez, por su parte, integró la comisión de custodia y tenÃa también acceso al coche, donde la GendarmerÃa encontró documentación y una mochila propia.