El documento aclara que, para esta elaboración, se contabilizó cada nombre propio de manera individual, desestimando las posibles combinaciones. De este modo, en caso de una persona con más de un nombre, cada uno se computa separadamente.
A partir del cuarto puesto, aparecen variantes de la cultura contemporánea. En mujeres resaltan SofÃa (5.196 inscripciones y 36,63%), seguida por JazmÃn (4.577 y 32,26%), Victoria (4.082 y 28,77%) y Martina (3.751 y 26,44), todas ellas con tradición en la región, pero también con presencia en tendencias internacionales. El caso de Emma (3.538 y 24,94%) y Emilia (3.507 y 24,72) muestra la predilección por nombres breves y melódicos como rasgo destacado.
El podio femenino se completa con registros significativos para otros nombres poco habituales, pero que empezaron a crecer estos años como Mia (3.422 y 24,12%), la tradicional Catalina (3.267 y 23,03) y Aitana (3.231 y 22,78). Otras opciones en auge son Ambar (2.957 y 20,84) y Franschesca (2.422 y 17,07).
La presencia de variantes ortográficas o fonéticas de raÃz común se advierte especialmente en las primeras posiciones, como ocurre con Valentina/Valentin y Valentino o con propuestas femeninas derivadas como Emma y Emilia, sugiriendo que las familias pueden influir en las estadÃsticas a través de pequeñas modificaciones de nombres en tendencia.
Para las mujeres, algunas marcas de identidad presentan una significación especial:
- Para los varones, según orden de preferencia, las representaciones también excede la sonoridad y el valor estético. Predomina la connotación religiosa: