19 de enero de 2026
La abogada retenida en Brasil por hacer gestos racistas será recibida en el consulado argentino

Agostina Páez, de 29 años y oriunda de Santiago del Estero, espera poder conseguir ayuda de la sede diplomática para su defensa técnica ante la Justicia de ese país
Todo comenzó durante una salida nocturna en la zona sur de Río de Janeiro. Páez, oriunda de Santiago del Estero, se encontraba junto a un grupo de amigas en un boliche cuando, según su propio relato, surgió una discusión al momento de retirarse del lugar. “Pagamos la entrada y todo lo que consumimos. Cuando estábamos por salir, nos retienen y nos dicen que con la pulsera había cosas que no habíamos pagado. Nosotras habíamos pagado todo en el momento. Tengo los comprobantes, con los horarios y todo”, aseguró la joven en diálogo con el diario El Liberal.De acuerdo con su versión, la situación se tornó tensa cuando ella y sus amigas comenzaron a reclamar lo que consideraban un cobro indebido. “Empezamos a decirles que nos estaban robando, que eran unos ladrones. Ellos se nos reían en la cara. Pagamos de todos modos”, relató.Ese momento fue registrado por las cámaras de seguridad del lugar y luego denunciado por el personal del bar. Según la reconstrucción realizada por medios brasileños como O’Globo y G1, los gestos y expresiones de la joven fueron interpretados como racistas.
La intervención de la Justicia fue rápida. El caso quedó en manos de la 11ª Delegación Policial de Rocinha, que solicitó medidas cautelares para garantizar el avance de la investigación. Como consecuencia, a la abogada argentina le fue retenido el pasaporte y se ordenó la colocación de una tobillera electrónica, medida que deberá cumplir mientras dure el proceso. Además, se le prohibió abandonar el país.
Páez reconoció el impacto que esta exposición tuvo en su vida cotidiana. “Ahora estoy encerrada en un departamento porque sé que en todos los medios brasileros está mi cara, mi nombre”, confesó.
La abogada también aseguró estar atravesando una situación de extrema angustia. “Estoy recibiendo muchísimas amenazas. Cerré mis cuentas. Estoy muerta de miedo, literal”, afirmó.Más allá de su defensa de los hechos previos al incidente, Páez expresó arrepentimiento por su reacción. “Obviamente, ha sido la peor reacción. Estoy muy arrepentida de esa reacción”, admitió. No obstante, insistió en que no tuvo la intención de dirigir los gestos al personal del bar. “No debería haber reaccionado así. No quise hacerles las señas a ellos directamente. Era por la euforia, por el momento vivido, y era para mis amigas”, remarcó.
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