16 de febrero de 2026
Qué va a pasar con el dólar y cómo la cotización en mínimos desde noviembre ayuda al objetivo antinflacionario del Gobierno
La cotización mayorista debajo de $1.400 no fue obstáculo para las renovadas compras de divisas del BCRA. A la vez, le quita presión al resto de los precios de la economía que se asientas cerca del promedio de 3% mensual
Al mismo tiempo, las cotizaciones se alejan del techo de las bandas cambiarias, ya que desde el inicio de 2026 replican la variación del IPC de dos meses antes.
La pregunta central es por qué cae el dólar aún en un contexto inflacionario tan alto. Basta recordar que el 2,9% de enero fue la mayor cifra desde marzo del año pasado (3,7%), la tasa interanual (ahora en 32,4%) ascendió por tercer mes seguido y ya van Un factor clave en esta pasividad cambiaria pasa por la importante oferta privada. Desde noviembre, tras las elecciones legislativas, se registró una serie de emisiones de Obligaciones Negociables y bonos provinciales, que contribuyeron a inyectar divisas en el mercado por un total estimado de USD 8.000 millones.Durante enero y febrero la oferta estacional -entre USD 400 y 500 millones diarios- habilitó las compras oficiales sin alterar la estabilidad de las cotizaciones. Además, el dólar mayorista se aleja a casi $200 o 14% del techo de las bandas de flotación, la mayor distancia en seis meses, un reflejo de la “pax” cambiaria.
Los agentes del mercado no pierden de vista que ante la inminencia de las liquidaciones del agro en otoño, cuando fluye el producto de la cosecha gruesa de soja y maíz, además delos derivados industriales-, la oferta se reforzará y, según los datos recientes, el tipo de cambio podría caer aún más si no intervienen compras oficiales.
En ese contexto, cobraron protagonismo las estrategias de “carry trade”. Un dólar estable, junto a tasas de interés reales positivas en pesos, incentiva las liquidaciones de divisas por privados, que buscan aprovechar los rendimientos de la deuda.En los últimos 12 meses la Base Monetaria tradicional (el llamado M2) exhibe un crecimiento del 31%, similar a la inflación del período, por lo que resulta clave retirar pesos de circulación.
La debilidad de la cotización del dólar podría continuar sin desvíos hasta mitad del año. En el segundo trimestre se prevé muy abundante oferta dado el superávit comercial estacional, que en buena parte será absorbida por el BCRA, tal como ocurrió en 2024, para cumplir con suLa soja registra una muy importante recuperación de precios de 10% en 2026, a USD 417 la tonelada en el Mercado de Chicago, que abona la teoría de una sobreoferta de divisas en el corto plazo.
Argentina también se inscribe en un contexto internacional de debilitamiento del dólar. Tras una caída del 10% en 2025 frente a las principales divisas -según el “Dollar Index” (DXY)-, en este primer tramo de 2026 retrocede 1,5% más.El Índice de Tipo de Cambio Real Multilateral que mide el BCRA se sostiene próximo a los 92 puntos, aún cerca del nivel de equilibrio teórico de 100 puntos, lo que revela que no hay atraso cambiario pese a un dólar que viene en declive en el mercado interno.
“Se destaca que el tipo de cambio no sufrió presión alcista en el inicio del sendero de acumulación de reservas, cuestión que vemos vinculada a factores exógenos y a la estacionalidad en la demanda de pesos. Hacia adelante, la dinámica de los flujos, del mercado monetario, financiero y de la actividad económica determinarán a qué velocidad puede continuar la acumulación de reservas internacionales contra remonetización de la economía”, dijo Juan Manuel Franco, economista Jefe del Grupo SBS.“En 2026 se estará testeando la capacidad del programa económico para compaginar satisfactoriamente el ‘trilema’ de incrementar las reservas del Banco Central, retomar el proceso de desinflación, que se interrumpió desde setiembre pasado, en simultáneo con la superación del estancamiento del nivel de actividad, que lleva tres trimestres consecutivos y amenaza con extenderse a este primer trimestre”, dijo Jorge Vasconcelos, economista del Ieral de la Fundación Mediterránea.
Una tasa de inflación que en el inicio del año corrió por encima de las expectativas del mercado también llevó a “recalibrar” los cálculos para lo que viene de 2026. Este factor afecta indirectamente al dólar, pues el régimen de bandas cambiarias que fijó el BCRA se amplía en base a esta variable del IPC, aunque con dos meses de rezago.
“La inflación nacional finalmente dio 2,9% contra diciembre. Es el valor más alto desde marzo pasado y la octava aceleración mensual consecutiva”, refirieron los analistas de Puente. “Hacia adelante, habrá que ver si la estabilidad cambiaria de estas semanas logra anclar el nivel de precios, de modo que los registros vuelvan a mostrar una tendencia descendente.Un análisis de Max Capital precisó que “la aceleración en la dinámica inflacionaria se explica principalmente por el desarme del apretón monetario, cierto pass-through cambiario y la inercia en bienes y servicios no transables, en parte impulsada por precios regulados que ajustan en función de la inflación pasada y que ahora están generando un piso para la inflación”.
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