22 de marzo de 2026
Parálisis oficial: el Gobierno perdió la agenda en un momento de agobio en la paciencia social
Los escándalos por los gastos de Adorni y el explosivo teléfono de Novelli dispararon alertas en la Casa Rosada. El gabinete espera una explicación para salir al ruedo. �Tregua entre Karina y Bullrich o mensaje al ministro coordinador? Los gobernadores advierten por la parálisis económica mientras Caputo transmite que no hay plan B. Hacia dónde va el próximo paso de Macri
Patricia Bullrich arriesgó y abrió el Senado contra la opinión de toda la mesa política. La sesión se convirtió en un campo de batalla. El oficialismo, a la defensiva, no logró recuperarse del mal trago y hasta perdió una de las votaciones del día. Del otro lado, Martín Menem advertía sobre el paso en falso de la senadora. Más cauto, el karinismo mantiene la línea de evitar sobresaltos y prefiere cerrar los debates parlamentarios hasta nuevo aviso. Las diferencias internas marcan el ritmo del Gobierno en una semana en la que el estallido del caso Libra y las derivaciones de los gastos pocos transparentes de Manuel Adorni provocaron una parálisis difícil de quebrar para el oficialismo.
El Gobierno perdió la agenda pública en un momento de agobio social por la situación económica. Los datos del desempleo con los que cerró el 2025 confirman un crecimiento de la desocupación que contradice la supuesta mejora que había anunciado Javier Milei en la asamblea legislativa por cadena nacional, cuando mandó a la oposición a amigarse con las cifras. El Gobierno volvió a fijar un techo a las paritarias por debajo de la inflación de los primeros meses del año. Luis Caputo reconoció que la baja en el índice de precios minoristas no está dándose al ritmo esperado y el riesgo país volvió a subir.
La paciencia social muestra señales de alerta. El reloj de arena corre sin piedad para Milei en el único factor determinante en el que se juega la reelección: una mejora económica real, la de bolsillo. "No puedo esperar más", es la respuesta que más consenso cosechó en la última medición de la consultora Trespuntozero ante la pregunta sobre cuánto tiempo más está dispuesto/a a esperar para que su salario, ingreso o jubilación mejore. El 59% respondió que llegó al límite, mientras que un 9,4% lo estiró a "unos meses más" y un 6,9% lo llevó hasta "fin de año". Sólo el 14,6% respondió que está dispuesto a darle carta blanca al Presidente y que puede esperar hasta el final de su mandato. Es una nueva escena, un quiebre que por ahora no se veía en los trabajos cualitativos sobre el agotamiento social. El umbral de tolerancia se agravó frente a la situación económica: lo manifestó así el 65% de la población encuestada. Y ya no pesa aquello de los primeros meses del gobierno de Javier Milei de bancarse el ajuste para estar mejor en el futuro. Sólo el 36,2% consideró la opción del sacrificio personal en pos de algo mejor. La imagen del Presidente muestra nuevamente un sostenido declive: sólo el 37,2% considera buena y muy buena la gestión oficial mientras que el 59,8% la rechaza.
"El Gobierno está en un momento malísimo, pero ganó las elecciones en un momento peor", refleja su incertidumbre un gobernador aliado que saca agua de abajo de las piedras para sobrevivir, incluso siendo aliado. Lo que se llevan los mandatarios de sus charlas en privado con Luis Caputo es que no hay plan B. "Si sueltan el dólar no saben lo que puede pasar", insisten quienes ven seguido al ministro de Economía. El funcionario se muestra convencido de que esta vez le va a salir y eso es lo que transmite a quienes lo visitan. Juan Carlos de Pablo lo plasmó de manera más cruel para el oficialismo, delante de Milei. "¿Qué pasa si el presidente Trump pierde la elección de medio período y se convierte en pato rengo? ¡Nos jodemos! Pero qué le vas a decir… por qué te jugaste con… la decisión siempre es única pero siempre tiene este dilema de los beneficios y los riesgos, eso es inevitable". Nadie aplaudió en ese momento en el Palacio Libertad, ex CCK.
"Aguanten", repite Caputo. Pero los gobernadores, que caminan la calle, saben que el tiempo se acorta. El ministro les dice a sus interlocutores que la economía va a volver a crecer, en la principal paradoja del modelo. Crecimiento con caída del empleo. Es inédito en la historia reciente. Según el informe semanal del Banco Provincia, el 2025 fue el primer año desde que hay datos (2004) en que aumentó el nivel de actividad pero creció el desempleo. Pasó que hubo años de crecimiento y caída del desempleo, de caída del nivel de actividad y de aumento del desempleo, pero nunca se había dado la situación actual.
El quiebre que volvió a darse en las encuestas en marzo, con baja sostenida a la aprobación presidencial, se reflejó en los datos del mercado de trabajo, que hasta ahora parecía ajustar por calidad más que por cantidad. Dejó de ser así. La suba de 1,1 puntos en la desocupación, que la ubicó en 7,5% en el cuarto trimestre de 2025, arrojó como dato que el cuentapropismo creció muy poco, apenas 0,2 puntos. Se agota el refugio de las aplicaciones.
La otra paradoja para el modelo libertario es que la pérdida de trabajo se da con números más elevados entre los que siguen apoyando a Milei: el desempleo aumentó sobre todo entre los menores de 30 años. Son además los sectores que tienen peores condiciones de empleo y salarios bajos. La desocupación juvenil aumentó 3,7 puntos entre los varones, llegó a 16,2% y 3 puntos en las mujeres, pasando al 16,8%.
El principal problema que identifica la población, según marca Trespuntozero, son los bajos salarios. Esta semana se conoció además otra caída en el índice de confianza del consumidor que mide la Universidad Torcuato Di Tella con un 5,3% de baja en marzo respecto de febrero. La malaria no se terminó. Y cambió el humor social. Mañana se conocerá el índice de confianza en el Gobierno, que ya venía en descenso.
Al interior del gabinete todos se miran con desconfianza a tal punto que no hubo fotografías de la reunión de la mesa política del martes pasado. La tensión es indisimulable. Las relaciones son explosivas. Patricia Bullrich se fue antes y dejó en claro su postura. Promueve que se apuren proyectos y salir a la ofensiva. En su parálisis, el Gobierno no tiene nada nuevo para ofrecer. La Casa Rosada reeditó un viejo listado de iniciativas, que ya había anunciado con anterioridad como el nuevo código penal, que trabajó el equipo de la ex ministra de Seguridad. Se anunció pero no se envió. Ahora lo quiere revisar el nuevo ministro de Justicia, Juan Bautista Mahiques. La única novedad que traerá protesta es la inclusión en el listado de proyectos de una nueva ley de discapacidad. El Gobierno hasta ahora se negó a aplicar la norma vigente, pero tuvo que reglamentarla a partir de un fallo judicial. Ahora quiere modificarla. No va a tener los votos.
Martín Menem es más cauto que Bullrich y mantiene cerrada la Cámara de Diputados. La única sesión más concreta es para tratar la ley de glaciares, con media sanción del Senado. Pero el oficialismo pisó en falso y dejó pasar el tiempo. Ahora no tiene los votos y los escándalos desatados en el corazón de la Casa Rosada hacen más difícil el acuerdo siempre endeble con los aliados circunstanciales. Esperar y ver. Un aliado ya avisó. "Apoyo hasta el Mundial", le dijo esta semana un diputado a una espada oficialista cuando la comisión investigadora Libra relanzó sus críticas al Gobierno por las nuevas revelaciones de la causa. Como dato de alerta para Menem, en la conferencia convocada por la oposición apareció Oscar Zago, que pos elecciones volvió a acercarse a los libertarios. Pasó, pero se fue antes. Fue más un aviso para Menem que un compromiso con la causa.
Bullrich, en cambio, acelera. Es la única que mantuvo su agenda. El resto del gabinete se guardó. Ella se fue el fin de semana pasado al Lollapalooza. Y esta semana habilitó la sesión para tratar pliegos que podían esperar. El temario duró 3 minutos pero las cuestiones de privilegio para apuntar a Adorni, Karina y el Presidente, 3 horas. E incluso perdió la votación por el repudio al golpe militar. Bullrich se probó en el traje de defensora oficial. Fue la única que contestó, a pesar de que los días anteriores solo se había limitado a repostear apoyos de otros.
Más que a Adorni, Bullrich defendió a Karina. Cerca de la senadora dan por terminada la tensión entre ambas. "A veces son los entornos, los Menem, y no es Karina", dicen cerca de la jefa del bloque oficialista. ¿Milei terció? La elogió en Tucumán, el jueves, en público, acto al que iba a ir Adorni y finalmente se bajó. "Estamos haciendo el mejor gobierno de la historia y esto es gracias a que la doctora Bullrich decidió poner sus cuestiones personales a un costado para construir una argentina mejor, así que muchas gracias doctora Bullrich", le dedicó el Presidente. Hubo aplausos. Sí, Karina aplaudió. Estaban sentadas una al lado de la otra, y la secretaria general hasta le dio una palmada en la pierna a la senadora, como señal de respaldo. La imagen contrastó con su negativa a celebrar la mención presidencial a Santiago Caputo un día antes. Pequeños gestos en un mar de operaciones de unos y otros. ¿Tregua entre Karina y Patricia o un mensaje a Adorni?
La interna en el área de Justicia parece haberse aplacado tras el cambio que dejó afuera al asesor. De todas maneras, tiene aún un costado por donde influir. Entre los pasos para que el Poder Ejecutivo eleve al Senado un candidato a juez o jueza está la Secretaría de Legal y Técnica, en manos hoy de María Ibarzabal, la abogada que responde a Caputo. Es un espacio que esta semana respiró aliviado. Dejó de estar en el centro de las sospechas.
En el entorno del jefe de Gabinete sostienen que creer que hay una diferencia entre el funcionario y los hermanos Milei es ficción. Es cierto que no se pueden pensar por separado. Adorni se lo hizo saber al Presidente cuando fue esta semana a la quinta de Olivos y se sacó un selfie para demostrar que tiene su total apoyo. La pregunta que circula por estas horas en Balcarce 50 es si Adorni podría ser un fusible para descomprimir la situación de la causa Libra. En definitiva, la jefa de gabinete siempre fue Karina. Y el primero en saberlo fue el propio Adorni. Lo decía él cuando llegó su ascenso desde la secretaría de Medios.
Aquel movimiento terminó por distanciar a Mauricio Macri de Milei. El enojo del expresidente se plasmó en público cuando salió a quejarse por el nombramiento de Adorni. Ahora mira la escena oficialista con sarcasmo. Pero la mira desde lejos. Buena parte del gabinete de Milei proviene del macrismo, pero el problema es que los nombramientos no dependieron de Macri. Lo que se dice egos. El relanzamiento de Pro nace de esa debilidad. Hubo gobernadores, como Rogelio Frigerio, que preferían esperar para hacer la presentación. "Era hora de dejar de autoflagelarse", sostiene una dirigente que participó del armado en Parque Norte. Entre los allegados a Macri coinciden con que es probable que él no sea candidato a nada el año que viene, pero que si finalmente decide serlo, será a presidente, no a jefe de gobierno de la Ciudad. El "próximo paso" está más pensado en las elecciones provinciales que en las nacionales. El Pro ve que el 2027 será el festival del desdoblamiento, incluida la provincia de Buenos Aires, y sostienen que ahí podrán tener chances de plantarse ante los libertarios. Macri sostiene que ya se esfumó aquel escenario en el que la reelección de Milei se estaba dando de hecho en los círculos de poder. Volvieron las dudas.
La ventaja del Presidente es que hoy es el único candidato en la cancha pero la reelección depende solamente de él y de que su plan económico le funcione. Una candidatura de centro derecha le haría un daño a su proyección a futuro. Eso muestra Macri. A su lado reconocen que en el intento de resucitar al Pro radica la duda del futuro de Milei. ¿Y si Macri está viendo que Milei se queda sin reelección y alguien tiene que arropar a ese votante ex cambiemos? Es una posibilidad, pero por ahora la movida responde más bien a revivir que a pensar en grande.
El problema del Pro es su identidad zigzagueante en momentos en que los casos de corrupción del Gobierno están al tope de la agenda. El macrismo fue un actor clave para bloquear el año pasado la conformación y el trabajo de la comisión investigadora Libra. ¿La vuelta de los globos a la escena política implica dejar de aportar la lapicera para la escribanía libertaria?
El caso Libra promete tener más derivaciones. El viernes, el fiscal Eduardo Taiano tuvo que salir a defenderse con un comunicado. Se viene otro pedido de recusación. El primero ya fue rechazado por el juez Marcelo Martínez de Giorgi nada más ni nada menos que el 31 de diciembre pasado. Las irregularidades más contundentes que marcan las querellas y la oposición en torno al fiscal son dos. Una, el conocimiento del peritaje al teléfono de Mauricio Novelli desde el 13 de enero; la otra, algo aún más complicada, fue no haber accionado con el llamado a indagatorias hacia los involucrados cuando la comisión investigadora corroboró quiénes eran los dueños de las billeteras virtuales desde las que se movieron los fondos. Previo a ese descubrimiento, el fiscal había señalado que no podía avanzar porque desconocía las identidades de sus dueños. Cuando eso se supo, no lo hizo, se quejan las querellas. Tampoco accedió a llamar a declarar a Orlando Rodolfo Mellino y Favio Camilo Rodríguez Blanco, que ya estaban bajo sospecha desde antes de las revelaciones del peritaje del celular de Novelli como los facilitadores para la conversión de activos digitales.
Más allá del estallido, políticamente es poco probable que la oposición pueda conseguir los votos para forzar una interpelación en el recinto de algún funcionario. Por eso fueron contra Taiano. La foto que dejó la conferencia de la comisión investigadora encontró en soledad a los bloques más duros: Unión por la Patria, la izquierda, la CC, y algunos legisladores de Provincias Unidas. Todas las comisiones claves quedaron en manos de los libertarios.
Milei ahora dice que su hermana es la Messi de la política. Con ese apodo se la presentó ayer al primer ministro de Hungría, Viktor Orbán.
