No obstante, lamentó que "los gritos de las reivindicaciones sustituyan a la voz de diálogo", siguió.
"El diálogo viene sustituido por una contraposición estéril, que puede también poner en peligro la convivencia civil, o por una hegemonía del poder político que enjaula e impide una verdadera vida democrática", analizó el jefe de la Iglesia Católica, a la vez que agregó: "En un caso se destruyen puentes y, en el otro, se construyen muros. Hoy Europa conoce a los dos".
Puntualmente sobre la situación en España expresó que "los cristianos están llamados a favorecer el diálogo político, especialmente allí donde está amenazado y prevalece el enfrentamiento".