08/01/2026
Advierten que la violencia de género persiste en las escuelas de América Latina
Fuente: telam
Un informe destaca que la convivencia diaria en los centros educativos expone a estudiantes y docentes femeninas a situaciones de acoso, hostigamiento y discriminación a través de múltiples formas de agresión y silenciamiento institucional
>La violencia sistemática contra niñas, adolescentes y mujeres en las escuelas constituye, en opinión de Miriam Abramovay, una crisis grave, persistente e invisible que atraviesa a toda América Latina. La autora -coordinadora del Programa de Estudios y Políticas sobre Juventudes, Educaión y Género: violencias y resistencias de Flacso Brasil- sostiene que el espacio escolar, lejos de ser un entorno seguro y emancipador, se transforma para muchas jóvenes y mujeres en un ámbito donde “diferentes formas de agresión se naturalizan y se repiten diariamente”.
Uno de los fenómenos más frecuentes identificados por la investigadora es el acoso sexual. La autora resalta que en el ámbito escolar predominan “toques no consentidos, comentarios obscenos, presiones para contacto físico y humillaciones presentadas como algo trivial”. Abramovay sostiene que, cuando las niñas se atreven a denunciar estos episodios, sus quejas suelen ser minimizadas o puestas en duda, perpetuando el silencio y la ausencia de sanciones.
Para la autora de la columna titulada “Escuela insegura para Mujeres” publicada en OGlobo, la violencia simbólica se manifiesta de igual manera como una constante cotidiana. Abramovay describe un entramado de “insultos sexistas, chismes, humillaciones públicas y juicios moralizantes sobre vestimenta, comportamiento o apariencia” que funcionan como mecanismos disciplinadores y reproducen las desigualdades de género. Advierte que estos ataques “afectan directamente la autoestima, la participación, el rendimiento e incluso la permanencia escolar de las estudiantes”.
La violencia escolar se extiende también a las mujeres adultas dentro de la comunidad educativa: Abramovay advierte que “las docentes frecuentemente sufren deslegitimación de su autoridad, enfrentan insultos, intimidaciones y agresiones que deberían ser consideradas inaceptables en cualquier institución pública”. La autora es contundente al afirmar que, cuando la escuela no protege a sus propios profesionales, consolida un entorno donde la violencia “se convierte en parte de la rutina”.
La autora alerta que, en los años recientes, distintas investigaciones detectaron un aumento de amenazas a escuelas, circulación de discursos de odio y episodios de violencia extrema mediante armas blancas o de fuego. Abramovay argumenta que estos casos “no surgen de forma aislada”, sino que constituyen “la parte visible de una situación de humillaciones, insultos y agresiones cotidianas que permanecieron sin enfrentamiento adecuado”.
Al insistir en la gravedad y la invisibilidad de la situación, Abramovay sostiene que solo el abordaje estructural, respaldado por la acción estatal y la transformación cultural, será capaz de revertir una atmósfera donde la misoginia y la discriminación actúan como norma. Para la autora, la escuela debe asumir su responsabilidad histórica y convertirse en un espacio real de protección y emancipación, garantizando a niñas y mujeres el pleno ejercicio de sus derechos.
Fuente: telam


