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21/01/2026

Revelan sorprendentes datos sobre la evolución de virus y bacterias en la Estación Espacial Internacional

Fuente: telam

Un experimento mostró los impactantes cambios que presentaron

>En la Un estudio reciente reveló que los virus que evolucionaron en microgravedad adquirieron mutaciones que los volvieron más eficaces para matar bacterias una vez que regresaron a la Tierra.

Las bacterias y los virus que las infectan, conocidos como bacteriófagos o fagos, mantienen desde hace millones de años una relación de ataque y defensa. Las bacterias desarrollan mecanismos para evitar la infección, mientras los fagos ajustan sus estrategias para penetrarlas.

El experimento tuvo lugar a bordo de la Estación Espacial Internacional y comparó poblaciones idénticas de la bacteria Escherichia coli infectadas con el fago T7. Mientras un grupo creció en microgravedad, otro se desarrolló en la Tierra como control. Los resultados, En microgravedad, los fagos lograron infectar y eliminar bacterias con éxito, pero el proceso fue más lento que en condiciones terrestres. Esa diferencia confirmó una hipótesis previa del equipo de investigación, que sostenía que la ausencia de mezcla natural de fluidos en el espacio afectaría la frecuencia de encuentro entre virus y bacterias.

“Este nuevo estudio valida nuestra hipótesis y expectativa”, dijo el autor principal del trabajo, Srivatsan Raman, profesor asociado del Departamento de Bioquímica de la Universidad de Wisconsin-Madison.

En la microgravedad de la estación espacial, ese movimiento desapareció. Todo flotó. Como consecuencia, los fagos tuvieron menos oportunidades de encontrarse con sus huéspedes y debieron adaptarse a un ritmo de infección más lento.

La adaptación al ambiente espacial no quedó solo en un cambio de ritmo. La secuenciación completa de los genomas reveló que tanto las bacterias como los fagos cultivados en la Estación Espacial Internacional acumularon mutaciones genéticas que no aparecieron en las muestras terrestres. En el caso de los virus, esas mutaciones fortalecieron su capacidad para unirse a los receptores bacterianos y aumentar la eficacia de la infección. En paralelo, E. coli desarrolló cambios que reforzaron sus defensas y mejoraron su supervivencia en microgravedad.

Los investigadores aplicaron luego una técnica conocida como escaneo mutacional profundo para analizar en detalle las proteínas de unión al receptor del fago. Esa herramienta permitió identificar diferencias claras en el número, la ubicación y las preferencias de las mutaciones entre el entorno espacial y el terrestre. Las adaptaciones reflejaron la presión selectiva única que impuso la microgravedad sobre la interacción entre virus y bacterias.

Ese resultado abrió una puerta inesperada en la búsqueda de alternativas frente a la crisis global de resistencia a los antibióticos. Las terapias con fagos, que utilizan virus específicos para atacar bacterias patógenas, despertaron un interés renovado en los últimos años. Comprender cómo la microgravedad modifica la evolución de estos virus podría ofrecer nuevas estrategias para diseñar tratamientos más eficaces.

Si logramos determinar qué hacen los fagos a nivel genético para adaptarse al entorno de microgravedad, podremos aplicar ese conocimiento a experimentos con bacterias resistentes. Esto puede ser un paso positivo en la carrera por optimizar los antibióticos en la Tierra”, declaró Nicol Caplin, ex astrobióloga de la Agencia Espacial Europea que no participó en el estudio.

El trabajo también dejó en evidencia que el espacio actúa como un laboratorio evolutivo extremo. La falta de gravedad, la alteración en el movimiento de los fluidos y el estrés ambiental obligan a los microorganismos a explorar soluciones genéticas diferentes. En ese contexto, la coevolución entre bacterias y fagos siguió trayectorias que no se observan en la superficie terrestre.

La posibilidad de reproducir en la Tierra algunos efectos de la microgravedad mediante simuladores se perfila como una alternativa más accesible. Si se logran identificar los factores clave que impulsaron las mutaciones beneficiosas, los investigadores podrían replicar esas condiciones sin necesidad de salir del planeta.

Fuente: telam

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