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23/01/2026

La gran tormenta invernal que paraliza a Estados Unidos y el vínculo con el cambio climático

Fuente: telam

Mientras millones de personas enfrentan frío extremo, nieve histórica y tormentas de hielo, científicos explican por qué estos eventos no contradicen el calentamiento global y podrían volverse más peligrosos

>Estados Unidos se prepara para una de las Nieve intensa, lluvia helada, temperaturas polares y vientos peligrosos conforman un escenario que los organismos oficiales describieron como potencialmente catastrófico. El fenómeno avanza desde las Montañas Rocosas y las Grandes Llanuras hacia el Atlántico, con impacto directo en el transporte, el suministro eléctrico y la seguridad de millones de hogares.

Diversos estudios muestran que el calentamiento global altera los patrones atmosféricos y modifica la intensidad y frecuencia de los extremos climáticos. El deshielo en el Ártico y los cambios en la corriente en chorro pueden favorecer la irrupción de aire polar en latitudes más bajas. Estas alteraciones contribuyen a que episodios invernales severos ocurran en un contexto de temperaturas globales en ascenso.

La magnitud del evento previsto sorprende incluso a especialistas acostumbrados a monitorear temporales invernales. “El hecho de que tengamos aproximadamente 2900 kilómetros ininterrumpidos de alertas climáticas desde Arizona hasta la costa este demuestra la magnitud de esta tormenta”, afirmó Matthew Cappucci, meteorólogo de MyRadar, a la televisión pública estadounidense PBS.

La combinación de sistemas atmosféricos en juego explica en parte su violencia, pero también abre una pregunta más profunda y persistente: cómo encaja una ola de frío tan extrema en un planeta que se calienta a un ritmo acelerado.

Durante el invierno boreal, las tormentas invernales no resultan inusuales en Estados Unidos. Sin embargo, esta se diferencia por su alcance geográfico, la duración prevista y la superposición de múltiples amenazas climáticas.

El Servicio Meteorológico Nacional de EEUU (NWS) anticipó la irrupción de un “aire potencialmente mortal” que empuja temperaturas extremadamente bajas desde Canadá hacia el sur profundo, con sensaciones térmicas que podrían descender por debajo de los –46 °C en las llanuras del norte.

“La combinación de importantes acumulaciones de nieve y hielo con el frío extremo podría provocar cortes de electricidad y carreteras congeladas que se prolonguen más de lo habitual después de una típica tormenta invernal”, advirtieron desde el NWS.

A primera vista, este despliegue de frío, nieve y hielo parece chocar con la idea de un planeta cada vez más cálido. Los registros muestran una tendencia clara: el invierno fue la estación que más rápido se calentó en Estados Unidos.

En los 48 estados continentales, los récords de temperaturas cálidas superaron a los récords de frío durante este invierno. Gran parte de esa señal se concentra en el oeste del país, donde varios estados atravesaron su invierno más cálido desde que existen mediciones, con estaciones de esquí de Colorado y otras regiones sin nieve en períodos clave.

Bernadette Woods Placky, meteoróloga jefe de Climate Central, explicó que los récords de bajas temperaturas resultaron relativamente pocos en comparación con los cálidos, aunque subrayó que el episodio actual se aparta de la norma reciente.

Para entender por qué una tormenta de este tipo ocurre en un contexto de calentamiento global, los científicos miran hacia el Ártico y al comportamiento del Cuando esa estructura se mantiene compacta, el frío extremo permanece lejos de las zonas densamente pobladas del hemisferio norte.

El problema surge cuando el vórtice se estira o se debilita. En esos casos, lóbulos de aire ártico pueden descender hacia el sur, impulsados por grandes ondulaciones de la corriente en chorro. Eso es lo que sucede ahora sobre Estados Unidos, con una profunda vaguada que permite que el aire polar se desplace hacia los estados centrales y orientales.

Jennifer Francis, investigadora del Woodwell Climate Research Center, señaló que el cambio climático juega un papel clave en este tipo de configuraciones atmosféricas.

“Aunque el calentamiento global está causando inviernos más cálidos en general, los eventos de clima invernal duro siguen siendo posibles —y tal vez incluso más probables— porque el calentamiento no es la única consecuencia del cambio climático causado por el hombre. Otros ingredientes que preparan el escenario para el clima invernal extremo están en aumento, y muchos de ellos están en juego esta semana”, sostuvo.

“Claramente existe una fuerte relación entre los eventos de vórtice estirado y el clima invernal extremo aquí en EE.UU.”, afirmó Cohen. Durante este período de rápido cambio en el Ártico, el vórtice polar se volvió más variable, lo que elevó el riesgo de episodios extremos en las latitudes medias de América del Norte, Europa y Asia.

Y aunque evitó atribuir un evento puntual de manera directa al cambio climático, fue claro en su diagnóstico: “No estoy diciendo que ningún evento meteorológico en particular se deba al cambio climático, pero sí creo que aquí se han cargado los dados”.

Los datos de largo plazo respaldan esta lectura. Investigadores de Climate Central analizaron la temperatura más baja del año en ciudades de todo el país y detectaron un aumento sostenido desde la década de 1970.

La paradoja climática se vuelve entonces evidente. El calentamiento global reduce la frecuencia y la intensidad promedio del frío extremo, pero al mismo tiempo altera los sistemas atmosféricos que regulan su distribución. Cuando las condiciones se alinean, el resultado puede ser una tormenta invernal de gran escala, con impactos amplificados por infraestructuras que no siempre están preparadas para enfrentar temperaturas tan bajas.

Por eso, las autoridades insisten en la prevención. El Servicio Meteorológico Nacional pidió a la población que asegure provisiones de alimentos, agua y medicamentos para varios días, ante la posibilidad de cortes de energía y bloqueos en rutas.

La gran tormenta invernal que avanza sobre Estados Unidos no contradice la crisis climática. La expone. Muestra cómo un planeta más cálido también puede producir extremos más complejos y peligrosos, capaces de poner a prueba a ciudades enteras.

Fuente: telam

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