25/01/2026
Chile: el error de Kast
Fuente: telam
El flamante mandatario tendrá tiempo para ensayar un Acuerdo Nacional para dejar a Chile con mejor calidad institucional y con algo que ha eludido a otros países, la oportunidad de recobrar la senda que conduce al desarrollo
>Significativo fue lo que José Antonio Kast logró en poco tiempo, ya que él fundó el partido Republicano el 2019 para ganar, por amplia mayoría, en la segunda vuelta de la elección del 2025. Las expectativas son altas para su gobierno y su primera prueba era la conformación del gabinete. Al respecto, creo que cometió un error que puede tener consecuencias para un gobierno corto de solo cuatro años sin reelección inmediata, y que sobre la base de un “gobierno de emergencia” hizo una propuesta centrada en el tema de la seguridad pública y el desarrollo económico, lo cual corresponde exactamente a lo prometido a los electores en la campaña, sin embargo, el error cometido es no considerar lo que puede condicionar su administración, ya que al ser Chile un país totalmente inserto a nivel internacional, ha pasado por alto, el factor decisivo en la era histórica que estamos viviendo, cual lo es la geopolítica más que el mercado.
Ese es el mundo en transformación en el que se va a jugar parte importante del éxito del gobierno, y por ello eran tan importantes las señales que se envían con la conformación del gabinete, Lo anterior es doblemente relevante, ya que antes de asumir el gobierno propiamente tal y considerando cuan incomprensiblemente largo es el plazo de 3 meses que media entre la elección y la entrega del cargo, es quizás el acto más importante en un régimen presidencial o hiperpresidencial como es Chile. Además, al existir dificultades para cumplir las promesas hechas en la campaña, una correcta lectura de lo que está pasando en el mundo, permitiría obtener éxitos con mayor facilidad y rapidez.
A José Antonio Kast solo en una ocasión tuve la oportunidad de interactuar con él, ya que nunca me tocó entrevistarlo para los programas radiales y televisivos que tuve en los 90 y primera década del 2000, ya que todavía no tenía el protagonismo que asumiría posteriormente. No recuerdo día o año, pero sí el lugar, era un almuerzo en la Nunciatura Apostólica, por invitación de quien cumplía funciones de embajador del Vaticano. Nunca me he olvidado, ya que ante mi interés en el tema sobre el cual conversamos, al día siguiente me hizo llegar a mi oficina los documentos que respaldaban su posición.
Su seriedad me convence que ya leyó el documento más relevante para entender lo que está ocurriendo y porque Trump y EE. UU. están actuando en la forma de la cual todos somos testigos. Se trata de la Estrategia de Seguridad Nacional 2025 que describe el giro que han dado las relaciones internacionales hacia la preponderancia de la geopolítica.
Sin embargo, en la revisión que hice de los antecedentes de los ministros designados de Relaciones Exteriores y Defensa, a pesar de trayectorias destacadas en su área profesional, nada indica que sean las personas que se necesitan hoy para esas carteras, como tampoco encuentro que existan especialistas en esta temática entre quienes figuran en la muy importante lista de asesores personales, aquellos con acceso diario al presidente, a quienes este consulta en forma permanente, lo cual indica un vacío en el proceso futuro de toma de decisiones y en la asesoría presidencial, toda vez que hoy por hoy, la geopolítica predomina en las decisiones que marcan el rumbo a nivel mundial.En efecto, el ministro designado de Relaciones Exteriores es don Francisco Pérez Mackenna, persona de larga trayectoria como Gerente de Quiñenco, el conglomerado de inversiones de la familia más rica de Chile y dueña del grupo económico más poderoso del país, pero su trayectoria tiene relación con inversiones y no con los temas que hoy predominan en las relaciones internacionales. Es sin duda una persona valiosa, pero quizás no es la adecuada para lo que se vive, y si hay un error de diagnóstico, es probable que se traslade también a cargos menores y a embajadores en países e instituciones relevantes,El punto es que hoy grandes inversiones y lo que tiene relación con las llamadas “tierras raras” (que no son ni “tierras” ni tampoco son “raras”), las grandes inversiones en centros de datos o Inteligencia Artificial hoy tienen un componente no solo económico, sino también geopolítico, siempre teniendo el escenario de la competencia por el liderazgo mundial entre China y EE. UU. como telón de fondo.
Es por ello por lo que algunas prioridades están modificándose en las potencias. En ese sentido, las comunicaciones de mandatario a mandatario están teniendo un sentido más geopolítico que económico, y al respecto, corresponde prepararse para escenarios donde la primera llamada telefónica de Trump a Kast podría ser una invitación a integrar el llamado Consejo de Paz, que no solo busca reconstruir Gaza, sino que podría ser el inicio de una nueva institucionalidad para reemplazar funciones que hoy tiene y no cumple la muy ineficiente ONU.
Mi impresión del Sr. Pérez Mackenna a quien solo conozco por los medios de comunicación es de lo mejor, pero creo que su perfil es para una etapa ya superada, que correspondía a cuando después de la dictadura Chile buscaba insertarse en el mundo post desaparición de la URSS tanto en el aspecto político como en el económico, pero hoy las urgencias son otras. Por lo demás, este es el gobierno de Kast y no es Piñera III, quien ya tuvo a alguien de perfil semejante al de Pérez en la persona de Alfredo Moreno y a un ex democristiano en Jaime Ravinet.
De esa comparación debe cuidarse por los conocidos déficits políticos que tuvo el expresidente en sus dos gobiernos, por mucho que la gestión económica haya sido de buena calidad, sobre todo, en la reconstrucción rápida del país después que, al inicio de su primera presidencia, el país fuera asolado por uno de los terremotos de mayor intensidad alguna vez registrados. Al ser de derecha, Kast también debe cuidarse de algo que reflotó con estos nombramientos, la asociación con grupos económicos y los inevitables conflictos de interés, de lo cual Kast había salido indemne hasta el momento.Por su parte, los requerimientos en el sector Defensa son iguales de demandantes desde el punto de vista de la influencia de los elementos geopolíticos. Allí fue designado alguien de similar trayectoria, don Fernando Barros, un conocido abogado, líder en Mercado de Capitales, Fusiones y Adquisiciones, cuyo estudio fue el primero con presencia chilena en Nueva York, y como letrado, asumió la defensa del general Pinochet en Londres, como también fue abogado del expresidente Piñera durante más de 30 años.El cuidado aquí debe ser a prueba de acusaciones, ya que también se vive una situación, donde a continuación de la Estrategia de Seguridad Nacional 2025, el Pentágono anunció hace poco la nueva doctrina de defensa, tributaria de la anterior y donde también existe un fuerte interés en Latinoamérica, lo cual, por tratarse de EE. UU. tiene ventajas, pero una historia de desventajas e intervenciones muy poco edificantes, en general fracasadas. De ello Chile puede dar testimonio, considerando lo que ocurrió con la Administración Nixon a partir de la elección de Salvador Allende, y de lo cual existen miles de páginas de documentos oficiales, tanto de la Casa Blanca como de la CIA en las investigaciones conducidas en el Senado estadounidense por la llamada Comisión Church en los 70 del siglo pasado, algo que todavía avergüenza a EE. UU.
Pienso que la decisión es de Kast, debe ser tomada antes de jurar, y sin duda lo que se resuelva va a ser parte de su legado, el mismo que ha quedado en blanco en esta área por parte de Boric, dada la pobreza de resultados.
Cómo la situación es igual o peor, ¿qué pasa si el nuevo presidente recibe un llamado, no de la ONU, sino de Washington para algo similar? Aun antes, ¿estará en condiciones Chile de hacer algo, toda vez que las fuerzas armadas están desplegadas en otro escenario, el de la Araucanía, aunque todavía sin claridad suficiente sobre las reglas para el uso de la fuerza? Por lo demás, a propósito ¿existe total claridad en torno a qué hacer en la Araucanía para que esa fuerza sea efectiva?
Para el nuevo gobierno, ¿cuál será la actitud de Chile en el futuro, considerando la competencia entre EE. UU. y China, y la importancia de ambos países para la economía del país? Tomaremos una posición diferente o la decisión al más alto nivel será continuar con ambos como socios. ¿Se ha preguntado el nuevo gobierno si es lo anterior sostenible en el nuevo contexto? ¿Lo es aún en condiciones que la nueva estrategia de EE. UU. podría apuntar a buscar que exista una alianza?
El punto es que, en estas tierras raras, EE. UU. tuvo una larga siesta y hoy China tiene un virtual monopolio, no solo en la producción a través del mundo, sino también en su procesamiento en su territorio, dadas las restricciones medioambientales existentes en muchos países de occidente. El resultado es que hoy EE. UU. las busca desesperadamente donde quiera que estén, y ello se demuestra en los acuerdos con países como Australia y en la presión sobre Ucrania a cambio de continuar el apoyo a ese país en la invasión rusa. A mí me ha llamado la atención que ningún país latinoamericano haya llegado a Washington a ofrecer lo que la potencia necesita con desesperación. Me llama la atención que ni siquiera aquellos que están siendo favorecidos por la actual administración Trump como es el caso de la Argentina de Milei.
En el caso de Chile, creo que, si se decidiera que dar un paso semejante es en interés de Chile, las señales dadas por los nombramientos en Relaciones Exteriores y Defensa no dan la imagen adecuada, de entender que las decisiones hoy tienen una característica más geopolítica que económica, más de alianza, de nuevas alianzas en reemplazo de las que se están desechando que, de sociedades de negocios, donde todos están de acuerdo.
Creo que en la señal que se envió por parte de Kast, parte del error cometido se debió al deseo de compararse con Boric, y la necesidad de mejorar a la vez la seguridad y la economía del país. Todo muy entendible, pero quizás innecesario, ya que lo que convendría es olvidarse de un gobierno que dejó la vara tan abajo, y empezar a buscar las comparaciones con la transición, donde quienes la hicieron, lograron darle a Chile algunos de los mejores años de la historia del país.
Al respecto, sigo convencido que existen las condiciones para un nuevo Acuerdo Nacional, por lo que reafirmo lo que escribiera en las columnas publicadas en INFOBAE después del triunfo de Kast en la primera vuelta, y una segunda, el mismo día de su triunfo del 14 de diciembre.
Este es un gobierno corto, pero Kast tendrá un respiro que no han tenido otros presidentes, varios años sin elecciones intermedias, tiempo para ensayar un Acuerdo Nacional para dejar a Chile con mejor calidad institucional y con algo que ha eludido a otros países, la oportunidad de recobrar la senda que conduce al desarrollo, entendiendo que para ello se necesita más de un gobierno, para lo cual no basta con pedir sacrificios, sino que se debe visualizar un horizonte de mayor trascendencia que solo la emergencia. Para lograrlo, se requiere algo más que las disputas internas de la siempre díscola derecha, es decir, incorporar al centro, hoy huérfano de representación, quizás irrepetible oportunidad para una mayoría que idealmente dure otras tres décadas.
Máster y PhD en Ciencia Política (U. de Essex), Licenciado en Derecho (U. de Barcelona), Abogado (U. de Chile), excandidato presidencial (Chile, 2013)
Fuente: telam



