La lepra tiene cura: el acceso temprano al tratamiento cambia el destino de millones de personas
Aunque persiste en más de un centenar de países y arrastra siglos de estigmatización, la lepra, que hoy celebra su Día Mundial, cuenta con terapias eficaces y gratuitas que permiten curarla, cortar la transmisión y evitar discapacidades cuando se accede a tiempo
>La En la actualidad, la evidencia médica resulta contundente: se trata de una enfermedad infecciosa curable, con tratamientos eficaces y disponibles a escala global. El desafío ya no radica en la falta de herramientas terapéuticas, sino en garantizar que todas las personas afectadas accedan a ellas de manera temprana.
Esta enfermedad, también conocida como mal de Hansen, afecta principalmente la piel y los nervios periféricos. Cuando no recibe atención médica, puede generar lesiones progresivas, pérdida de sensibilidad, debilidad muscular y discapacidades permanentes. En el Día Mundial contra la Lepra, la Organización Mundial de la Salud (OMS) remarca de forma sostenida que la lepra resulta poco contagiosa y requiere un contacto estrecho y prolongado con una persona enferma sin tratamiento.
En las últimas décadas, los programas de detección, diagnóstico y tratamiento permitieron reducir de manera significativa la cantidad de nuevos casos en numerosas regiones. De los 188 países y territorios que reportaron datos en 2024, 55 no notificaron ningún caso nuevo. Aun así, ese mismo año se registraron más de 170.000 nuevos diagnósticos en el mundo, una cifra que refleja avances sostenidos, pero también la persistencia del problema en contextos de vulnerabilidad social.
Comprender qué es, cómo se transmite y cuáles son las opciones de tratamiento resulta fundamental para modificar esa realidad y consolidar los logros alcanzados. El lema del Día Mundial contra la Lepra de este año es “La lepra puede curarse, el verdadero desafío es la estigmatización”.
La lepra es una enfermedad infecciosa crónica causada principalmente por la bacteria Mycobacterium leprae. También se identificó otra bacteria implicada, Mycobacterium lepromatosis, menos frecuente. Según detallan expertos de Mayo Clinic, el microorganismo afecta sobre todo la piel, los nervios periféricos, la mucosa de las vías respiratorias altas y los ojos. Sin tratamiento, el daño neurológico progresa y deriva en pérdida de sensibilidad, deformidades y discapacidad.La Biblioteca de Medicina de los EEUU indica que la transmisión ocurre tras un contacto cercano y prolongado con una persona enferma que no recibe tratamiento.
Dar la mano, abrazar, compartir alimentos o sentarse junto a una persona con lepra no implica riesgo de contagio. Además, una vez iniciado el tratamiento, el paciente deja de transmitir la enfermedad. Esta característica refuerza la importancia del diagnóstico temprano y del acceso inmediato a la terapia.
Los síntomas iniciales suelen aparecer de manera gradual y pasar inadvertidos durante meses o incluso años. Entre las manifestaciones más frecuentes se encuentran las lesiones cutáneas más claras o rojizas que el tono normal de la piel, la pérdida de vello en esas zonas y la ausencia de sudoración.
La localización más habitual de las lesiones incluye la cara, el tronco y las extremidades. Sin intervención médica, el compromiso neurológico progresa y genera deformidades visibles, que históricamente alimentaron el estigma asociado a la lepra.
El diagnóstico se basa principalmente en la evaluación clínica. Los profesionales de la salud buscan signos específicos, como la pérdida definitiva de sensibilidad en una mancha cutánea, el engrosamiento de nervios periféricos o la debilidad muscular asociada.
La detección temprana resulta esencial. Cuando el diagnóstico se realiza en fases iniciales, el tratamiento evita la progresión hacia discapacidades y reduce de manera drástica el impacto individual y social de la enfermedad.
Sí. La lepra tiene cura gracias a la poliquimioterapia, también conocida como tratamiento multimedicamentoso. Esta pauta combina tres fármacos: dapsona, rifampicina y clofazimina. La duración del tratamiento varía según el tipo de lepra, con esquemas de seis meses para los casos paucibacilares y de doce meses para los multibacilares.
La OMS facilita estos medicamentos de forma gratuita en todo el mundo, una política que transformó el pronóstico de millones de personas. La disponibilidad sin costo permitió ampliar el acceso incluso en regiones con sistemas de salud frágiles y altos niveles de pobreza.
La prevención de las formas graves se apoya en el diagnóstico temprano y en el seguimiento de los contactos cercanos de las personas afectadas. El control periódico de convivientes permite identificar nuevos casos en etapas iniciales e iniciar el tratamiento de manera oportuna.
Ante la presencia de una mancha en la piel sin sensibilidad, sin vello o sin sudoración, se aconseja consultar de inmediato en un centro de salud. La evaluación médica temprana marca la diferencia entre una curación sin secuelas y una evolución con discapacidades.
La lepra persiste en más de 120 países. En términos absolutos, la mayor carga de nuevos casos se concentra en el sudeste asiático, África y América. En 2025, el 72 % de los nuevos diagnósticos correspondió al sudeste asiático, seguido por África y América.
Estas cifras reflejan una realidad heterogénea: avances significativos a escala global y focos persistentes vinculados a desigualdades sociales, acceso limitado a la salud y diagnóstico tardío.
Fuente: telam